Medicina preventiva ante el riesgo de contagio

Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

El Programa Nacional de Prevención y Control de las ITS-VIH/Sida, precisa en Cuba la importancia de promover hábitos y conductas responsables dentro de la familia que enseñen sobre la educación sexual saludable.

Desde que se conociera en el 2010 la metodología necesaria para hacerle frente a la epidemia, el Ministerio de Salud Pública (Minsap) aplica su estrategia de enfrentamiento integral con medidas que contribuyan a disminuir la mortalidad y el reporte de nuevos casos, mayoritariamente en la población joven entre 20 y 29 años de edad.

La continuidad del sistema sanitario es posible gracias al personal capacitado para estos fines, a través de los equipos de atención primaria y las instituciones de investigación y hospitalarias distribuidas en el país, muy interesados además en la tendencia de la enfermedad que está aumentando en los hombres que tienen sexo con sus similares de más de 50 años de edad.

Como parte de la labor preventiva, la salud pública cubana intercede no solo a favor de informar la actualización estadística sino también de elevar la percepción de riesgo en las comunidades.

El gran desafío de las diferentes políticas públicas y estrategias de orientación legisladas confirman el papel de los medios de comunicación en la isla caribeña, para llegar con veracidad a los grupos más afectados por VIH, sin estigmas discriminatorios, haciéndole frente a la oposición de aquellos grupos fuertes en sus patrones culturales que aún existen en la sociedad cubana.

Por ello la alerta actual va dirigida no sólo a las mujeres sino también a los hombres, estos últimos como grupo de género, sin cuestionar su orientación sexual y que incluye a homosexuales, bisexuales, travestis, transexuales, los que practican el sexo transaccional (transacción comercial) y a los de penitenciarías, entre otros tipos de masculinidades.

Oportuno es destacar los principales resultados del programa nacional relacionado con las enfermedades de transmisión sexual y específico al VIH/Sida, que activa cada vez más la participación de los grupos sociales en la respuesta a la epidemia, a partir del diagnóstico y empleo de reactivos y tecnologías de producción nacional para mejorar la calidad de vida humana.

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