Obesidad, alcohol, carne procesada y cáncer de estómago

Según un informe del Instituto Americano para la Investigación del Cáncer y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, beber alcohol, comer carnes procesadas, como las salchichas, el jamón y la tocineta y el exceso de peso corporal podrían aumentar el riesgo de una persona de padecer de cáncer de estómago.

Este cáncer es el quinto más común en el mundo y la tercera causa más común de muerte por ese tipo de enfermedades.

El riesgo parece aumentar mientras se beba más alcohol, se aumente más de peso o se ingiera más carne procesada.

Uno de cada siete casos de cáncer de estómago se podría evitar si las personas no bebieran más de tres copas de alcohol al día, no comieran carne procesada y mantuvieran un peso saludable.

Duras anualidades

Cada año se diagnostica casi un millón de nuevos pacientes con dicha dolencia, lo que constituye el siete por ciento de todos los casos nuevos de cáncer.

El promedio de supervivencia a cinco años es solamente del 25 al 28 por ciento, principalmente porque los síntomas solo aparecen en una etapa avanzada.

Hasta existen diferencias

En el estómago se presentan principalmente dos tipos de cáncer: aquellos de la parte superior del órgano, cerca del esófago, y los de la parte inferior.

El sobrepeso y la obesidad parecen aumentar el riesgo del primero de ellos, pues el exceso de peso provocaría reflujo ácido con irritación del revestimiento de la parte superior del estómago y el esófago.

Posiblemente el exceso de grasa también aumente el riesgo de cáncer porque estimula la liberación de hormonas como la insulina, los factores de crecimiento humanos y otras sustancias inflamatorias y posiblemente cancerígenas, en el torrente sanguíneo.

El alcohol y la carne procesada parecen aumentar sobre todo el riesgo de cáncer de la parte inferior del estómago.

Las carnes procesadas contienen conservantes como nitratos y sal, o productos secundarios como los llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos cuando se ahúman, que se han vinculado antes con el riesgo de cáncer.

El alcohol podría actuar como un disolvente que ayude a las sustancias carcinógenas a penetrar en las células de las personas. O el cuerpo podría descomponer el alcohol en sustancias favorecedoras de cancerización.

De personas inteligentes

Las carnes procesadas deben consumirse de manera muy ocasional y no como parte habitual de la dieta diaria; deben evitarse las bebidas alcohólicas y mantener un peso saludable.

Cuando las personas adoptan múltiples estrategias para reducir el cáncer en su vida diaria, tienen muchas menores probabilidades de desarrollar la enfermedad o de morir por esa causa en relación a las personas que solo adoptan una única estrategia.

En Cuba

La tasa anual de incidencia del cáncer gástrico en Cuba ha sido estimada en 8,2 por 100 mil habitantes y la de mortalidad por esta causa en 6,7 por igual cifra para ambos sexos, que se considera baja en comparación con la de otros países. En una investigación realizada en Artemisa, hace pocos años, los pacientes afectados por cáncer gástrico fueron fundamentalmente ancianos del sexo masculino, con antecedentes personales de enfermedad gástrica, exposición a tóxicos y antecedentes familiares de enfermedad tumoral digestiva o extradigestiva.

Tuvieron mejor pronóstico los que recibieron tratamiento quirúrgico solo o combinado. Aunque en Cuba se insiste en la prevención como la principal medida en la lucha contra el cáncer con la adopción de saludables estilos de vida –entre ellas el cuidado con la alimentación–, mientras más cosas saludables uno haga, mayor es el beneficio en términos de reducir el riesgo de esta enfermedad.

También nuestro país ha desarrollado ya cuatro vacunas contra diferentes tipos de cáncer, enfermedad capaz de provocar en el mundo el fallecimiento de cerca de ocho millones de personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

En el año 2012 Cuba patentaba a nivel mundial la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón avanzado, la CIMAVAX-EGF, y en enero de 2013 se anunciaba la segunda, llamada Racotumomab.

Ensayos clínicos realizados en 86 países demuestran cómo estas vacunas, aunque no curan la enfermedad, consiguen la reducción de los tumores y permiten una etapa estable de la enfermedad, aumentando esperanza y calidad de vida.

Nuestro sistema de salud avanza tanto en la atención primaria como en la secundaria y la terciaria.

Artículo relacionado: Caracterización del cáncer gástrico en pacientes del municipio Caimito

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *