Muchos son los padres que acuden con sus hijos a consultas de urología e incluso, de psicología, buscando una solución para que los pequeños dejen de orinarse en la cama.
Pesadillas nocturnas, problemas nerviosos y algunos trastornos de la uretra figuran entre los principales indicios sobre los que se suele pensar. Sin embargo, casi nunca se asocia el descontrol de los esfínteres con malformaciones de la médula espinal, el Síndrome de la Médula Fija (SMF) o del Filum Tenso.
Aunque la presencia de una médula espinal adherida y rígida en su porción terminal o SMF es un trastorno conocido por la ciencia desde hace más de 150 años, su diagnóstico solo fue admitido por algunos neurocirujanos, a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Desde sus inicios se asoció con diversos procesos patológicos, congénitos y en ocasiones adquiridos, entre los cuales predominan las hernias discales, tumores, quistes e infecciones locales.
Para conocer y profundizar sobre la naturaleza de esta patología, sus manifestaciones clínicas y tratamiento nos remitimos a Francisco Goyenechea Gutiérrez, Jefe del Grupo Nacional de Neurocirugía y uno de los principales especialistas del tema en Cuba.
Para el doctor Goyenechea, quien liderara entre 2001 y 2011 un exhaustivo estudio de caso sobre el padecimiento, entre los síntomas más frecuentes del SMF se encuentran los trastornos de la micción, seguidos de dolor, sobre todo en las extremidades inferiores, trastornos de la defecación, en forma de incontinencia en la mayoría de los casos y debilidad muscular (caídas frecuentes).
La escoliosis, la asimetría en el largo de los miembros inferiores, pie varo o cavo, dedos en martillo, trastornos vesicales y el filum terminal tenso en la médula espinal (rigidez en las uniones entre las vértebras finales de la médula) fueron otros de los hallazgos comunes encontrados en el examen físico realizado a los 62 pacientes estudiados, según refiere el también Vicepresidente de la Sociedad Cubana de Neurología y Neurocirugía.
De acuerdo con la investigación del especialista, el padecimiento es más frecuente entre la población infanto-juvenil, sobre todo en el período comprendido entre los 10 y 17 años, momento en el cual los adolescentes sufren el conocido “estirón” y con ello se hace más evidente el crecimiento desproporcionado de la médula espinal, y más difícil ocultar el trastorno de los esfínteres.
Entre los adultos el dolor como síntoma se presenta con mucha más frecuencia e intensidad, específicamente al realizar maniobras de flexión y en el intento de colocarse en posición fetal, explica el neurocirujano.
Diagnóstico y tratamiento
Para el diagnóstico de la patología es imprescindible la realización de una radiología simple de la columna lumbosacra, neurofisiología del suelo pélvico y una resonancia magnética de la región lumbosacra, afirma Goyenechea Gutiérrez.
“Una vez establecido el diagnóstico, se recurre a la cirugía, con anestesia general y en posición decúbito prono. El procedimiento consta de una incisión de aproximadamente cinco centímetros en la zona terminal de la médula.
“Posterior a la operación los pacientes son evaluados cada 15 días, y a partir del mes, de acuerdo a la evolución, las revisiones médicas pasan a ser trimestrales, semestrales o anuales. La evolución de los enfermos ha sido siempre satisfactoria”, asegura el investigador.


