Para más memoria, menos grasas trans

Las grasas trans producen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, obesidad… y ahora deterioro cognitivo. (Foto: medicinapreventiva.info)

Las grasas trans producen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, obesidad… y ahora deterioro cognitivo. (Foto: medicinapreventiva.info)

Las grasas trans llamadas por algunos la “anti-comida” aumentan los niveles en sangre del colesterol “malo”, al tiempo que reducen las del colesterol “bueno”. Se ha demostrado como este tipo de grasa aumenta la inflamación e interfiere con la producción hormonal.

También el consumo de estos ácidos grasos reduce la secreción de la serotonina, regulador neurológico del estado de ánimo, el apetito y el sueño, así como desempeñan un papel importante en la función cerebral, tales como los estados depresivos y la memoria.

De igual forma, son empleadas con el fin de mejorar la textura, la durabilidad y conservar a largo plazo el sabor de ciertos comestibles industriales. Con más frecuencia se hallan en los alimentos procesados, horneados y envasados o no, como galletas, bizcochos, pasteles y así como en la margarina.

Las evidencias científicas

Las múltiples pruebas científicas de la malignidad de las grasas trans conllevó a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos a emitir un decreto oficial, el primero de junio del presente año, sobre la obligatoriedad de una retirada paulatina en el plazo de tres años de los aceites parcialmente hidrogenados o grasas trans de los alimentos que contienen esta sustancia.

Los ácidos grasos parcialmente hidrogenados o grasas trans no “se reconocen como generalmente seguros”.

Las grasas trans y la memoria

Para estudiar cómo el consumo de grasas trans pudiera disminuir la memoria en los seres humanos, se realizó una investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Diego, en California, publicada en la revista PLOS One un día después de la decisión de la FDA sobre las grasas trans.

En este estudio se demostró la asociación entre el consumo de grasas trans y una mala memoria. Por ejemplo, los hombres jóvenes que comían niveles altos de grasas trans rindieron menos en una prueba de memoria en relación a aquellos que consumían niveles más bajos.

Con estos resultados puede decirse que estas grasas igualmente pudieran ser desastrosas para la memoria, de la misma manera en que lo son para los niveles del colesterol “bueno” y “malo”.

Las grasas trans no sirven para nada

La razón de ser de los alimentos es dotar al cuerpo de los nutrientes necesarios para funcionar adecuadamente.

Sin embargo, las grasas trans, aceites parcialmente hidrogenados fabricados industrialmente, son algo que las personas no deben introducir en sus bocas pues son absolutamente perjudiciales para la salud.

Hacen lo contrario a los nutrientes necesarios para el organismo pues las trans desordenan la función celular y orgánica.

Del mismo modo, se ha demostrado como las grasas trans inhiben la producción de ácidos grasos omega tres en los seres humanos, protagonistas de un papel esencial en la función cerebral.

En Cuba

Ya en el año 2010 en una investigación publicada en la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas se menciona a las grasas trans como un alimento no saludable.

En este estudio se expone cómo las enfermedades cardiovasculares constituyen un problema de salud pública en muchos países y también en la Isla, aspecto este que en la actualidad constituye la primera causa de muerte en la Mayor de las Antillas.

Además, en la investigación se hizo énfasis en la prevención de estas enfermedades.

Estilos de vida saludables pueden a largo plazo disminuir o eliminar en la población las enfermedades cardiovasculares.

Y más adelante se señalaba en la publicación cómo la dieta saludable y necesaria para los pacientes con enfermedad cardiovascular, pero también para cualquier persona sana, debe ser baja en ácidos grasos trans.

La meta es cambiar de forma permanente los hábitos alimentarios y el aumento de la actividad física acorde al estado cardiovascular del paciente. Para alcanzar estos propósitos la dieta debe ser rica en frutas y vegetales, pescado graso, pollo, carne magra, legumbres, cereales y granos integrales.

Los buenos propósitos en este sentido repercutirán favorablemente tanto en los cubanos como en los ciudadanos de cualquier otro país.

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