Contemplar los programas de la televisión cómodamente sentado es una conducta sedentaria. Constituye una forma de medir la inactividad física, en general, en cualquier grupo de edades.
Estar demasiado tiempo sentado por propia voluntad tiene comprobados efectos perjudiciales para la salud sobre todo para los de mayor edad.
Por esta misma razón, los niños y jóvenes aumentan las probabilidades de acumular libras de más con su indeseable secuela de enfermedades asociadas como la diabetes mellitus tipo dos o la hipertensión arterial.
Se repite lo mismo
Los adultos mayores constituyen el grupo demográfico más proclive a contemplar la televisión por más tiempo.
Y eso es una amenaza, incluso para la vida, según lo demostró una investigación realizada por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos y publicada en la revista American Journal of Preventive Medicine.
Cifras elocuentes
Mientras más horas dedicaba a contemplar la televisión el grupo de la tercera edad, era más probable que padeciera de afecciones como enfermedades cardiacas, cáncer, diabetes, gripe o neumonía, enfermedad de Parkinson y enfermedades del hígado.
Y, por supuesto, tenían más probabilidades de fallecer por estas causas.
Durante la etapa del estudio que duró 15 años, en 221 mil personas, entre 50 a 71 años de edad y sin enfermedad crónica demostrable en el comienzo, el riesgo de fallecimiento fue un 15 por ciento más elevado entre quienes contemplaban la televisión de tres a cuatro horas al día. Y un 47 por ciento mayor entre los televidentes de siete o más horas diarias frente a la pequeña pantalla.
No es solo ser activos, es no estar sentados
El riesgo aumentado de fallecimientos fue observado tanto en personas activas como inactivas. Esto indica como la actividad física por si sola no elimina todos los riesgos de las prolongadas estadías en posición de sentados.
Aunque para aquellos deseosos de reducir el tiempo de sedentarismo frente a la televisión, el ejercicio es la selección ideal para emplear el tiempo anteriormente dedicado al ocio televisivo.
De nuestra prensa
Aunque no encontramos investigaciones fácilmente asequibles en relación a las horas empleadas por los cubanos frente a la televisión, ya surgen voces de alarma sobre todo en relación a los niños, los futuros ancianos, en cuanto a inculcarles desde temprana edad la no permanencia excesiva frente al televisor, la computadora o los videojuegos.
Según se refiere en uno de los artículos “muchas han sido las bondades de las nuevas tecnologías, de gran utilidad para la ciencia, la educación y las comunicaciones. Sin embargo, no pocos perjuicios emergen en la conducta de los más pequeños ante su uso excesivo”.
Y se añade en relación a los padres como “todavía obvian cómo la televisión, la Internet o los videojuegos pueden causar trastornos en la vida de niños y adolescentes.
“[…] los progenitores no están lo suficientemente informados, ni poseen gran preocupación acerca de la dañina influencia de esas tecnologías en el desarrollo de su descendencia”.
Pensando en el futuro, desde muy temprano los más pequeños necesitan emplear una buena parte de su tiempo de ocio en el juego, la lectura, las tareas escolares y sus relaciones con familiares y amigos.
Como la televisión jamás podrá ser ni remotamente la mejor, ni tan solo una aceptable niñera o el más capaz cuidador de los ancianos, contemplar la “caja mágica” durante periodos menos prolongados de tiempo podría ser un objetivo importante para las intervenciones de salud pública en nuestro país en cuanto a inculcar los mejores estilos de vida a emplear por cada cubano.
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