
Uno de los sitios más comunes donde las personas suelen colocarse los piercings es en la lengua. Foto: eldiariodelanena.com
Los Piercings no son nuevos exactamente. Existen desde hace mucho tiempo y en algunas culturas tienen temas religiosos y sexuales. Algunas tribus lo utilizaban como forma de representación de su procedencia o de la madurez del individuo que lo utiliza. Actualmente están muy de moda en la juventud y en algunos ya no tan jóvenes.
Con frecuencia vemos perforaciones en la nariz, la boca, las cejas y en el abdomen. Las perforaciones traen serias consecuencias, solamente las relacionadas con el momento de la inserción (infecciones o inflamaciones del sitio puncionado) son suficiente para ser consideradas como peligrosas para la salud.
Quien decide colocarse una de estas decoraciones debe estar atento, un elemento ajeno al cuerpo lograría que este podría reaccionar de manera negativa, por eso siempre ha de limpiarse muy bien y correctamente, no maltratarlo, tampoco excederse en las curaciones de la perforación y por supuesto no intentar intercambiar la pieza con otra persona como medida sanitaria de evitar infecciones e incluso transmisión de enfermedades. Sobre todo Hepatitis C.
Se sugiere que en el momento de realizarse un perforado, se tenga en cuenta el material, siempre debe estar estéril con el objetivo de prevenir infecciones. Las joyas que se van a implantar, deben ser de titanio, acero quirúrgico u oro de 14 o 18 quilates En la primera implantación, sólo se pone titanio, porque es antibacteriano. En los posteriores cambios de perforado ya es posible ponerse cualquier otro tipo de metal. Éstos han de estar esterilizados y guardados en bolsas o recipientes estériles hasta su uso.
Una vez colocado la persona no debe exponerse a baños prolongados de piscina o bañeras de hidro-masaje, durante los dos primeros meses. Exponerse al sol, también es perjudicial, ya que los rayos ultravioletas no son beneficiosos para la desinfección de la piel perforada y no favorecen a la cicatrización. Se debe limpiar bien el objeto durante el proceso de curación o cicatrización.
Uno de los sitios más comunes es la lengua. La lengua está considerada una de las partes de nuestro organismo con más terminaciones nerviosas por lo que se podrían provocar parálisis de este músculo que afectarían el habla y la deglución. El objeto colocado acumulará secreciones que provocaran mal aliento y problemas estructurales en los dientes y las encías debido al rose ocasionado al hablar o masticar. La cicatrización de la perforación durara alrededor de dos meses.
¿Qué otros riesgos podemos correr?
– Perforación de un nervio o de un vaso sanguíneo.
– Desgarro por traumatismos de la joya insertada.
– Cáncer de lengua al trozar el aporte sanguíneo de los principales vasos y necrosis de la zona con daño irreparable.
– Edema de glotis por varias causas alérgicas o infecciosas.
– Puede provocar recesiones gingivales por el trauma continuado del piercing contra los dientes o encías.
– Problemas de cicatrización
Entonces que creen ¿Seguimos la moda o adquirimos un poco más de responsabilidad?


seria bueno publicar este articulo en la revista somos jovenes