Más del 40 por ciento de la población cubana es obesa, cifra que en el 2001 ascendía solo al 11,2 por ciento, según la Master en Ciencias y Especialista en Nutrición del Hospital General Calixto García, Carmen Sara Gómez Hernández.
A pesar de los esfuerzos realizados desde distintos medios sanitarios y sociales, el sobrepeso y la obesidad aumentan hasta convertirse en un serio problema de salud pública.
En el caso individual de Cuba, diversas investigaciones revelan que la prevalencia de esta problemática es similar a la mayoría de los países desarrollados. Sin embargo, los índices no son homogéneos en todo el país. La tasa de obesidad es más frecuente en las provincias occidentales y específicamente en el sexo femenino.
La alimentación y el estilo de vida constituyen factores determinantes en esos resultados. Las tradiciones culinarias cubanas permanecen arraigadas en la sociedad, a pesar de la divulgación que se da al consumo de vegetales y frutas. Un plato repleto de alimentos fritos y un buen dulce para el postre resulta un verdadero manjar para muchas familias cubanas, comenta la doctora Carmen Sara.
A su vez, ciertas enfermedades físicas y mentales, en particular algunas sustancias farmacéuticas, pueden inducir a la obesidad. El hipotiroidismo, el Síndrome de Cushing, la deficiencia de la hormona del crecimiento, unido al consumo de medicamentos, como es el caso de los esteroides, favorecen la ganancia de peso. Determinados padecimientos psicológicos (la bulimia nerviosa y el consumo compulsivo (adicción a los alimentos) benefician de igual forma la gordura.
“Esta patología no constituye solamente un problema de estética, pues un número considerable de enfermedades se encuentran asociadas de forma directa con “las libritas de más”. “Trastornos renales, cardiovasculares, cerebrovasculares, la aterosclerosis y la Diabetes Mellitus tipo dos, son frecuentes en personas obesas”, explica el doctor Jorge Pablo Alfonso Guerra, Profesor Titular y Consultante de la Facultad de Ciencias Médicas Finlay-Albarrán.
Aún así, la estética es la razón principal por la cual “gorditos” y “gorditas” acuden a las consultas de Nutrición y Endocrinología, afirma la también Especialista en Medicina Interna Gómez Hernández. La crítica social media en su autoestima y los conduce a luchar incansablemente por perder peso corporal, en muchos casos, llegando a la depresión.
Jorge Pablo Alfonso, presidente de la Sociedad Cubana de Nefrología, asevera que la vida puede ser más sana y larga si evitamos y combatimos la obesidad. La reducción moderada de la ingesta de calorías y las caminatas después de comida son muy beneficiosas y efectivas para perder peso. Las dietas populares logran éxitos a corto plazo, pero en su mayoría no son nutricionalmente equilibradas, atentan contra la salud y no mantienen el peso deseado de manera permanente.
Según la Organización Mundial para la Salud (OMS), la obesidad constituye uno de los principales problemas de salud del planeta y a pesar de esa realidad, quienes menos conocen de sus adversas consecuencias son los propios seres humanos. Perjudica a todas las etnias, razas, sexos y edades, por lo que se le considera una pandemia.

