
Las proteínas provienen de los alimentos ingeridos y son halladas en cada una de las células vivas del cuerpo humano.
Son imprescindibles, entre otras cosas, para mantener y fortalecer músculos, huesos y piel. Es necesario ingerirlas diariamente con cada comida debido a las características de su almacenamiento.
Sus necesidades varían entre 50 a 65 gramos al día.
Distribución diaria
Las proteínas deben ser distribuidas de forma equitativa entre las tres principales refacciones diarias, desayuno, almuerzo y comida, a fin de optimizar su síntesis.
Cuando son consumidas de forma diferente durante el día, con menores cantidades en el desayuno y las máximas durante la comida, se corre el riesgo de que el exceso vespertino no se sintetice adecuadamente, se oxide y termine como glucosa o grasa.
Ha sido demostrado cómo la síntesis proteica puede llegar a ser un 25 por ciento más elevada en quienes consumen proteínas de forma equilibrada cuando se comparan con quienes la ingirieren con mayor variación en cuanto a la distribución diaria de sus cantidades.
Una buena sugerencia
Es una buena idea sustituir en el desayuno algunos carbohidratos simples como azúcar, dulces o refrescos por proteínas de elevada calidad como un huevo, leche o yogur.
Y en la comida moderar el consumo proteico y no ingerir más de lo que se puede utilizar a fin de alcanzar su máximo aprovechamiento.
Con estas medidas es muy probable maximizar la síntesis y la reparación muscular durante el día y así mantener la musculatura corporal en las mejores condiciones posibles.
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