El reflujo gastroesofágico es una patología de las vías digestivas, conceptualmente es el retorno del contenido gástrico hacia el esófago debido a la disfunción del esfínter esofágico inferior. Constituye frecuentemente un motivo de preocupación de los padres y generalmente no tiene complicaciones.
La formación del sistema digestivo se inicia muy temprano en el desarrollo embrionario, apareciendo segmentos definidos entre la tercera y sexta semana embrionaria. Al nacer el niño, el esófago tiene una longitud de ocho a 10 centímetros, doblando esta longitud entre el segundo y el tercer año de edad, alcanza los 25 centímetros en la pubertad.
Está compuesto fundamentalmente por un músculo estriado y liso. Anatómicamente se divide en esfínter esofágico superior, cuerpo esofágico y esfínter esofágico inferior. Comúnmente conocido el esófago como un tubo de paso para los alimentos o de la deglución, es esta su principal función. Siendo el esfínter inferior situado en el cardias (zona de unión del esófago con el estómago) el responsable de que no exista retorno de aquellos alimentos ingeridos.
En los bebés pequeños, es normal que se presente una pequeña cantidad de reflujo gastroesofágico, se conoce como regurgitaciones. Las cuales se diferencian de los vómitos porque son pequeñas cantidades de alimentos no digeridos que no sobrepasan la cavidad bucal. El reflujo continuo con vómitos frecuentes puede irritar el esófago, el reflujo intenso que ocasiona pérdida de peso o problemas respiratorios no es considerado fisiológico o natural y determinará la asistencia al médico.
Esta patología afecta a ambos sexos en una proporción similar, en estudios realizados en Cuba no se encontró datos relevantes que pudieran distinguir de un sexo a otro. Aunque su prevalencia es mayor en lactantes, también está descrita en escolares y adolescentes donde los síntomas parecen empeorar ante situaciones de estrés, durante el ejercicio y en presencia de obesidad.
Existen varios factores que influyen en la aparición de reflujos gastroesofágicos:
– Hipotensión del esfínter esofágico inferior. Se pudiera pensar que es el principal responsable, no es así, solamente está comprometido con el 20% de los casos. Algunos autores apoyan la hipótesis de una neuropatía vagal sin embargo otros afirman que la hipotonía se debe a trastornos de la musculatura del esfínter.
– Relajación transitoria del esfínter esofágico inferior. Las relajaciones transitorias del esfínter ocasionan del 60 al 80 por ciento de los casos de reflujos. Son desencadenadas fundamentalmente por las relajaciones de la pared estomacal
– Factores no relacionados con el esfínter. Responden a otros factores anatómicos de la unión del esófago con el estómago.
– Mediadores de la lesión hística. El elemento más agresivo conocido es el ácido clorhídrico el cual actúa directamente afectando las células epiteliales
– Aclaramiento esofágico.
– Resistencia de la mucosa al reflujo.
– Influencia del sueño. Los reflujos nocturnos se producen en fase de vigilia, durante el sueño están abolidas las relajaciones transitorias del esfínter. En esta fase están disminuidas las secreciones salivales por lo que se produce una mayor exposición de la mucosa al material refluido.
Continuará…
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