Rubor y bebidas alcohólicas

El consumo excesivo de alcohol es conocido como factor de riesgo de hipertensión arterial.

El consumo excesivo de alcohol es conocido como factor de riesgo de hipertensión arterial.

El rubor facial después de beber puede ser utilizado como una señal de un incrementado riesgo de hipertensión arterial relacionado con el consumo etílico…

Muchas personas consideran el consumo moderado de alcohol como algo no peligroso en personas adultas. Pero el rubor, después de ingerir uno o dos tragos, podría ser indicativo de riesgo adicional de hipertensión arterial relacionada con el consumo de alcohol.

Esta respuesta indicaría cierta vulnerabilidad de la presión arterial en relación con la ingestión de alcohol.

ERA CONOCIDO

El consumo excesivo y frecuente de alcohol es conocido como factor de riesgo de hipertensión arterial. A raíz de una nueva investigación se pudo demostrar cómo el enrojecimiento de la cara tras los primeros tragos se relaciona con una mayor sensibilidad o intolerancia a esta sustancia y con la elevación de las cifras de la tensión arterial.

En una investigación realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Chungnam, en Corea del Sur y publicada en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research, se comprobó una mayor propensión a la hipertensión arterial en quienes se sonrojaban con solo beber cuatro tragos a la semana.

Fueron investigadas las historias clínicas de más de mil 700 hombres y fueron divididos en tres grupos: los abstemios, aquellos ruborosos inmediatamente tras consumir alcohol y bebedores habituales sin la reacción de piel enrojecida.

EXPLICACIÓN CONVINCENTE

La respuesta de enrojecimiento facial sucedió en personas en quienes genéticamente les es imposible descomponer el acetaldehído, el primer metabolito del alcohol. Es un signo de elevada sensibilidad o incluso de intolerancia al alcohol.

El acetaldehído o etanal, es 20 veces más tóxico que el alcohol, provoca varios efectos negativos sobre el organismo, entre ellos presión arterial elevada y es un posible carcinógeno. También se transforma en grasa abdominal en consumidores frecuentes de cerveza, provocando la llamada “barriga cervecera”.

Por eso, el rubor facial después de beber puede ser utilizado como una señal de un incrementado riesgo de hipertensión arterial relacionado con el consumo etílico.

ALCOHOLISMO PLENO

No es desacertado volver a recordar, aprovechando el tema, como las personas ya definidas como alcohólicas reúnen cuatro lamentables características personales, más allá del rubor inicial.

Ellas sienten fuerte necesidad de beber, incapacidad de parar una vez ingerido el primer trago, la obligación de ingerir mayores cantidades de alcohol para sentir el mismo efecto y la presencia de manifestaciones de abstinencia cuando no se consume el licor como son nauseas, sudoración o temblores.

El alcoholismo trae aparejados muchas amenazas serias como un riesgo aumentado de hipertensión arterial y algunos cánceres, daño en el hígado, cerebro y otros órganos, perjuicio al bebé de una embarazada o aumento de posibilidades de accidentes de tráfico, lesiones o albur de homicidios y suicidios.

Por lo tanto, antes de comenzar a ingerir bebidas alcohólicas por diversas razones o en cualquier cantidad, piénselo un par de veces antes de darse el primer trago.

Publicado en Cubahora

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