Yoelis Pelier Gamez creció en una familia de grandes valores humanos, sus padres: Ramón y Teófila, son donantes voluntarios de sangre y hoy su hijo les sigue en tan hermoso gesto. Por eso también cuando el joven guanabacoense escuchó por estos días al Papa Francisco en su visita a La Habana, coincidió con él en que la familia es el núcleo amoroso donde primero se forman las bases de la bondad y el camino del bien.
Conocimos a Yoelis en el propio Banco de Sangre Municipal de Guanabacoa, que lleva por nombre 28 de Septiembre, en homenaje al día de constitución de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR); él es de los nuevos donantes voluntarios de un componente de la sangre, el plasma, entre un numeroso grupo que en esta institución hace tan valiosa entrega.
Nos contó que sus compañeros de trabajo de la Dirección Municipal de Salud en el territorio, donde se desempeña como chofer, lo convocaron a donar plasma y no hubo que convencerlo, pues estaba consciente de la importancia de su aporte: contribuir a la producción de vacunas y medicamentos desarrollados por la biotecnología cubana.
Algo parecido nos comentó otro de los donantes de plasma más jóvenes de la mencionada institución habanera, su nombre es Reinaldo Gutiérrez García y tiene ahora 24 años, pero desde los 18 donaba sangre voluntariamente y estaba convencido de por qué debía hacerlo.
Cuando conversamos con Reinaldo estaba junto a su esposa Luz María Sánchez Ureña y su hija Melany, quienes expresaron estar orgullosas de él. Ellos son vecinos del CDR número tres, ubicado en la calle Arroyo entre Fray Alonso y Adolfo del Castillo, en el consejo popular Villa Dos, de la llamada Villa de Pepe Antonio.
Los dos jóvenes protagonistas de esta historia: Yoelis Pelier Gamez y Reinaldo Gutiérrez García, se sumaron desde 2014 al llamado de que “se necesita renovar con personas de esta edad, las nóminas de los donantes de sangre”, mensaje que nos trasmite sistemáticamente el colectivo del Banco de Sangre donde ellos acuden y del que se hacen eco los CDR en los barrios, así como los médicos de familia en su áreas de salud.
Estos muchachos son parte del renuevo de los que como héroes anónimos hace muchos años donan su sangre voluntariamente, salvan vidas en la batalla contra las enfermedades y alimentan la esperanza de recobrar la salud de miles de pacientes cubanos, que sin conocerlos, les admiran y agradecen su altruismo.



