
Licenciada en Enfermería, Ángela Aguilar Lemes. Foto: Lisandra Chaveco Valdés.
Los problemas vaginales constituyen las razones más comunes por las que las mujeres buscan atención médica.
Sin embargo, actualmente tanto en Cuba como en el mundo el síndrome de flujo vaginal es cada vez más desestimado entre la gama de trastornos de este tipo, sin prever las graves consecuencias que su desatención pudiera significar para la salud femenina.
Asociado a múltiples factores, el síndrome puede producir incomodidad y dolor, ardor, irritación, fetidez vaginal, así como el deterioro del funcionamiento sexual y la autoestima.
Aunque en pocas ocasiones amenaza la vida, según la licenciada en Enfermería, Ángela Aguilar Lemes, un diagnóstico temprano resulta imprescindible para garantizar la salud de las pacientes y prevenir el desarrollo de cáncer cérvico uterino, una de las consecuencias más graves del padecimiento.
De acuerdo con la también master en Salud Comunitaria y Familiar, el síndrome de flujo vaginal es un proceso infeccioso de la vagina caracterizado por uno o más de los siguientes síntomas: flujo, ardor, irritación, dolor y fetidez vaginal, originados por la invasión y multiplicación de diferentes microorganismos, entre ellos, hongos, bacterias y virus, o como resultado de un desbalance ambiental en el ecosistema vaginal.
Las tres causas más frecuentemente asociadas a este padecimiento son la candidiasis, lavaginosis bacteriana (VB) y la trichomoniasis, esta última trasmitida sexualmente, precisó.
Según la experta, la vagina de una mujer normalmente produce una descarga que por lo general se describe como transparente o ligeramente nublada, no irritante y libre de olores.
Durante el ciclo menstrual, la cantidad y consistencia de la descarga puede variar. En un momento del mes puede haber una pequeña cantidad muy delgada o acuosa; y en otro momento, puede aparecer una secreción más extensa y gruesa. Todas estas descripciones se podrían considerar normales.
“Sin embargo, un flujo vaginal que tiene olor o que irrita por lo general se considera anormal. La irritación puede presentarse en forma de picor o ardor, o ambos. La picazón puede estar presente en cualquier momento del día, pero a menudo es más molesta por la noche. Estos síntomas a menudo empeoran con el acto sexual. Es importante consultar al médico si se ha producido un cambio en la cantidad, el color o el olor del flujo”, explica.

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Para Aguilar, entre los factores de riesgo a tener en cuenta se encuentra el inicio precoz de las relaciones sexuales, debido a que la edad es un factor biológico que influye en el aumento de las infecciones vaginales, porque la constitución de la mucosa vaginal y del tejido cervical de la mujer joven las hacen más susceptibles, y por tanto el riesgo aumenta cuando tienen actividad sexual antes de los 18 años.
“Es por eso que retardar su inicio y cuidar del uso del condón en cada una de ellas es una manera eficaz de prevenir la infección”, subrayó.
Además, enumeró otros elementos que deberían evitarse como el uso de dispositivos intrauterinos, el uso de antibióticos por tiempo prolongado y el consumo de anticonceptivos orales.
A su juicio, igualmente es útil evitar las prendas que mantienen el calor y la humedad como el uso de ropa interior de nylon y jeans ajustados para evitar las infecciones por hongos.
“La higiene es muy importante. Es imprescindible mantener el área limpia, pero no se recomienda el uso de aerosoles vaginales, jabones perfumados y duchas vaginales, ya que también eliminan las bacterias saludables que ayudan a mantener sana la vagina. Las personas que padecen de diabetes deben mantener controlados sus niveles de azúcar para evitar un desbalance del ecosistema vaginal”, resaltó.
Asimismo, recomendó la realización de un examen ginecológico completo, incluyendo una citología vaginal cada año, así como la detección de enfermedades de transmisión sexual con regularidad como vía para garantizar un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno de la infección.
