La salud de los hijos de embarazadas fumadoras presenta un mayor por ciento de amenazas diversas en relación con aquellos nacidos de mujeres que nunca han fumando…
Fumar en el embarazo puede perjudicar el desarrollo cerebral dentro del útero destruyendo neuronas.
Los hijos de madres fumadoras pesan por término medio al nacer entre 150 y 250 gr menos que aquellos recién nacidos cuyas madres no fuman.
Numerosos estudios han demostrado una asociación estadísticamente significativa entre el consumo de tabaco durante la gestación y las tasas de aborto espontáneo.
El tabaquismo materno aumenta de forma significativa el riesgo de muerte del recién nacido.
En el humo de los cigarrillos existen más de 4 000 elementos químicos. Además de la nicotina se encuentra alquitrán y otras muchas sustancias venenosas.
Muchos de ellos forman parte del barniz para la madera, el insecticida DDT, veneno para ratas, el arsénico o la acetona.
Tales gases venenosos con el tiempo perjudican seriamente el cuerpo del fumador de diversas maneras, entre ellas dañando sus pulmones, corazón, cerebro, favoreciendo la aparición de diferentes tipos de cáncer, debilitando el sistema inmunológico o disminuyendo los sentidos del gusto o del olfato.
LOS NIÑOS TAMBIÉN
Los hijos de embarazadas fumadoras tienen más dificultades para controlar el asma en relación a aquellos nacidos de mujeres que nunca han fumando.
Se realizó un estudio en la Universidad de California, San Francisco, en dos mil 500 niños norteamericanos y se acumularon evidencias sobre los efectos de fumar durante el embarazo. Esto puede afectar la salud de los niños en el futuro.
Los resultados de la investigación publicada en Journal of Allergy and Clinical Immunology demuestra como los niños nacidos de embarazadas fumadoras presentaron más riesgos de no poder controlar adecuadamente su asma bronquial. Este peligro fue un 50 % mayor en estos niños con relación a aquellos procreados en vientres maternos libres del humo de los cigarrillos.
En experimentos de laboratorios previos con animales y células humanas se hallaron evidencias donde se confirman estos resultados.
PERO AUN FALTA MÁS
En otro estudio hecho en el Centro Médico Erasmus, en Rótterdam, y presentado en la revista Young Children. Neuropsychopharmacology fue encontrado en los bebés nacidos de embarazadas fumadoras empedernidas cómo tenían mayores riesgos de desarrollar cerebros más pequeños y de sufrir de ansiedad y estrés.
El humo del tabaco puede perjudicar el desarrollo cerebral dentro del útero destruyendo neuronas al reducir el oxígeno aportado por la sangre al estrechar los vasos sanguíneos de la pequeña víctima.
Fumar durante un embarazo martiriza a la pequeña e indefensa criatura, pues después de nacidas tienen mayores posibilidades de sufrir de mal carácter o de padecer de depresión.
Esos niñitos sacrificados por la imprudencia materna también pueden tener problemas con la conducta o cognitivos durante toda la infancia o la adolescencia e incluso padecer de trastornos psiquiátricos.
ESO NO ES TODO
Los niños de embarazadas fumadoras tienen mayores riesgos de ser los protagonistas de abortos espontáneos, reducción de su crecimiento y de perecer por el síndrome de muerte súbita del lactante.
Esas sufridas criaturas tienen un 33 % superior de posibilidades de nacer con defectos en el cráneo, un 28 % mayor de riesgo de un pie zambo, labio leporino o paladar hendido, un 27 % más elevado de problemas gastrointestinales, un 26 % de deformidades en sus extremidades y un 25 % de presentar problemas oculares por encima de las madres no fumadoras.
COMPASIÓN MATERNA
Existen múltiples motivos para dejar absolutamente de fumar durante un embarazo. Sobre todo cuando se piensa en la salud de quien aun no ha nacido.
Pero en el criterio de muchos investigadores esto solo no es suficiente y abandonar la adicción al tabaquismo debe ser un firme propósito y un hecho consumado desde el preciso momento en que una fumadora decide que en algún momento de su vida va a ser una feliz mamá.
Publicado en Cubahora

