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Este martes inició en las Américas la Semana de Acción contra los Mosquitos, un esfuerzo promovido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que por voluntad política del Estado cubano es una constante.
Partiendo de esta premisa, es momento para multiplicar y unir procederes en la sostenibilidad de la batalla que se libra contra un enemigo común, el Aedes aegypti, transmisor de enfermedades como el dengue, chikungunya, zika y fiebre amarilla.
Es importante interiorizar que la ocurrencia de estos padecimientos está relacionada, principalmente, con el ambiente urbano doméstico desorganizado, a los hábitos y costumbres de la población, así como a una incorrecta recolección de la basura y los desechos de las viviendas.
Además, ello tiene mucho que ver con la falta de prevención cuando se incumple lo orientado por el Ministerio de Salud Pública en los diferentes niveles, institucionales o domésticos, colectivos o individuales.
Indudablemente, aún falta conocimiento, organización y disciplina para que no se pierdan los recursos humanos y materiales dispuestos para eliminar el vector, sobre todo, porque está de por medio la salud humana.
Fue en el año 2016, en las Américas, que bajo el contexto de la emergencia sanitaria ocasionada por el brote del zika, se llevó a cabo por primera vez la Semana de Acción contra los Mosquitos, en la cual el mensaje principal estuvo dirigido de forma especial hacia las mujeres embarazadas.
En la actualidad, frente a un tercer período de esta campaña, resulta bueno recordar que las amenazas no han cesado y se debe incorporar la percepción de riesgo frente a la reemergente fiebre amarilla.
