En muchos diabéticos también se diasgnostica hipertensión arterial; aquellos con estas dos enfermedades simultáneas tienen una mayor tendencia a presentar desagradables complicaciones como es el infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares.
Por eso resulta esencial controlar la tensión arterial en cada diabético. Para un correcto enfoque de la tensión arterial se debe tener en cuenta en cada persona la edad, el sexo, la presencia de sobrepeso u obesidad, el tabaquismo, el grado de sedentarismo, el tiempo con diabetes, su control habitual de la glicemia, la existencia de enfermedad renal, etc.
La presión arterial debe ser tomada al diabético en cada una de las consultas con el especialista y por su parte, el paciente debe tomarla y anotarla con la mayor frecuencia posible.
La presión arterial debe mantenerse en un equilibrio saludable, ni muy elevada ni muy baja, pues ambas situaciones son perjudiciales para la salud.
Cuáles son los beneficios del control de la presión arterial
Son múltiples para disfrutar de una buena salud. Entre ellos se cncuentra la prevención de numerosas complicaciones de la diabetes, tanto las macro como las microvasculares.
Entre las primeras se encuentran los infartos cardiacos y los accidentes cerebrovasculares. Tanto para su prevención como para evitar su repetición en quienes ya han padecido cualquiera de ellas.
También la tensión arterial controlada, así como la glicemia en niveles normales, protegen a los riñones, manteniendo su buen funcionamiento. Quien ya presenta determinado grado de insuficiencia renal crónica, controlar la tensión también es beneficioso pues demora la progresión de la enfermedad, evitando de esta manera llegar a la diálisis o incluso a un trasplante renal.
Cuidar los ojos
La presión arterial y la glicemia controladas también protegen a los ojos, pues mantienen la visión en buen estado al reducir el riesgo de catarata metabólica, hipertensión ocular, edema macular y retinopatía diabética o hipertensiva.
La hipertensión arterial favorece la ruptura o daños a los pequeños vasos o capilares del ojo, sobre todo los de la retina, diagnosticados cuando el diabético se realiza el llamado fondo de ojo.
Cómo conclusión: tener controlada la tension arterial en los diabéticos ayudará a aumentar la esperanza de vida, o sea, que el enfermo podrá vivir más años disfrutando de los buenos momentos, con una mayor calidad de vida.
Hay más por hacer, pero beneficioso
Es importante tener en cuenta que, además del tratamiento medicamentoso antihipertensivo, se necesitan cambios saludables en los estilos de vida. Llevarla con el menor nivel de estrés posible, una dieta saludable baja o carente de sodio y con un consumo abundante de frutas y vegetales que garantice la pérdida o control del peso corporal, la eliminación de las bebidas alcohólicas, eliminar radicalmente el tabaquismo y, por supuesto, un mayor nivel de actividad física a diario. Con estos pequeños cambios el diabético garantizará mucho más tiempo de vida con calidad y felicidad.
También en Cuba
La Jornada Nacional de Medicina Hospitalaria José Rodríguez Machado In Memoriam fue celebrada en noviembre de 2017 en relación a las celebraciones por los 58 años del hospital Amalia Simoni, de la ciudad de Camagüey, el primero fundado después del triunfo de la Revolución, el 27 de noviembre de 1959.
En los trabajos científicos presentados fue planteado que la modificación de los factores de riesgo de enfermedades tales como diabetes mellitus e hipertensión arterial constituye la premisa fundamental para evitar su aparición y posteriores complicaciones que conduzcan al paciente a la atención hospitalaria.
La hipertensión aqueja al 31 por ciento de la población urbana de Cuba y al 27 por ciento de la rural, afecta a órganos de gran importancia como el cerebro, el corazón y los vasos sanguíneos y se considera un asesino silencioso pues cursa sin síntomas en ocasiones.
Comparte con la diabetes factores de riesgo como el tabaquismo, el sedentarismo y las malas prácticas alimenticias, que de modificarse derivarían en una vida más saludable y en una reducción de complicaciones asociadas que requieren tratamiento hospitalario.

