Por qué el tiempo dedicado a las pantallas puede perjudicar el buen dormir

Foto: Internet.

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Para muchas personas resulta excesivo el tiempo frente a pantallas, como son computadoras, teléfonos, televisores o iPads, lo cual puede perturbar o interrumpir el sueño normal.

Según investigaciones del Instituto Salk, publicados recientemente en la revista Cell Reports, se han identificado cómo ciertas células en el ojo procesan la luz del ambiente y restablecen los relojes internos, los ciclos diarios de procesos fisiológicos conocidos como ritmo circadiano.

Cuando dichas células se exponen a la luz artificial hasta altas horas de la noche, los relojes internos pueden confundirse y hasta pueden provocar determinados problemas de salud.

Las personas están continuamente expuestas a la luz artificial, bien sea desde el uso de pantallas, pasar el día en interiores, o permanecer despiertos hasta tarde en la noche con luces encendidas.

Este estilo de vida no es fisiológico y provoca interrupciones en estos ritmos circadianos y tienen consecuencias perjudiciales para la salud.

Algunas de las partes del ojo

La región posterior de los ojos posee una membrana sensorial conocida como la retina, cuya capa más interna contiene una pequeña subpoblación de células sensibles a la luz que funcionan como los píxeles en una cámara digital.

Cuando estas células se exponen a la luz presente, una proteína, llamada melanopsina, se regenera continuamente dentro de ellas, lo que señala los niveles de luz ambiental directamente al cerebro para regular la conciencia, el sueño y el estado de alerta.

Cómo funciona la melanopsina

La melanopsina desempeña un papel fundamental en la sincronización del reloj interno después de 10 minutos de iluminación bajo luz brillante, al suprimir la melatonina, responsable de la regulación normal del sueño.

En comparación con otras células sensibles a la luz en el ojo, las de melanopsina responden mientras dura la luz artificial proveniente de las pantallas mencionadas, o incluso unos segundos más.

Eso es problemático, porque los relojes circadianos están diseñados para responder solo a la iluminación prolongada, como es la proveniente del Sol con sus rítmicos ciclos diarios.

Se deben profundizar con nuevos estudios para comprender mejor las interacciones de la melanopsina en el cuerpo y cómo reaccionan los ojos a la luz.

De igual forma, se aspira a encontrar nuevos objetivos para contrarrestar los ritmos circadianos alterados, debido, por ejemplo, a la iluminación artificial como la proveniente de dichas pantallas.

Las pantallas en Cuba

En relación al mal empleo de pantallas, se hace alusión en este trabajo a una de las más utilizadas que son los teléfonos celulares.

De acuerdo con un artículo publicado en Cubahora, en ellos pudiera encerrarse otro elemento hostil a la salud de las personas, pues “los estudios de la ciencia sobre los efectos de los teléfonos inteligentes están lejos de resolverse.

“El cáncer cerebral, el daño a los nervios y varios tumores se han promocionado como posibles consecuencias negativas del uso regular de teléfonos móviles.

“Y aunque no se han encontrado pruebas sólidas que demuestren que sea peligroso, esto no significa que no haya motivos de preocupación”.

“Una gran parte de la preocupación sobre los riesgos de salud y seguridad de los teléfonos móviles se centra en la radiación que emiten.

“Estos dispositivos liberan energía de radiofrecuencia u ondas de radio que pueden ser absorbidas por los tejidos corporales. En el pasado, los estudios han relacionado su uso excesivo con ciertos tumores cerebrales”.

Y aunque voces autorizadas niegan este hecho, esto no significa que la radiación del teléfono móvil no tenga ningún efecto en el cerebro en absoluto.

Investigaciones previas encontraron evidencia que pueden cambiar las ondas cerebrales. Y ahora, un nuevo estudio ha mostrado un vínculo entre el uso del teléfono móvil y los efectos adversos en la retención de memoria de los jóvenes.

Por otra parte, existen evidencias convincentes de que lo que se asemeja a una “adicción a los teléfonos móviles” afecta negativamente la interacción social, la salud mental y el bienestar.

En otro estudio también se mostró, según el reportaje, que los adolescentes que usan mucho sus teléfonos, especialmente después de apagar la luz, han interrumpido los patrones de sueño y están más cansados.

Nadie puede negar el desarrollo y su empleo en el bienestar de los individuos, pero el uso excesivo de pantallas, incluido los celulares, pudiera perjudicar la salud.

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