
Adicto. Imagen por Gilberto González García
Las personas conviven a diario con individuos adictos al cigarro, a la bebida y a otros hábitos nocivos para la salud, pero prestarle ayuda implica tener en cuenta determinados aspectos.
Si está dispuesto a apoyar a un adicto debe comenzar por escucharle. Si es un familiar cercano esté muy pendiente para identificar manifestaciones precoces de abusos o recaídas en el alcohol, tabaco, drogas o comidas.
Concéntrese en observar y escuchar a la persona más que en hablar usted, pues ellos necesitan que se les dedique la mayor atención. Recuerde que está a su lado para escuchar y comprender y no para enjuiciarlo o recriminarlo.
No obstante, no permita que abusen de su paciencia y comprensión ni que malgasten inútilmente su tiempo, ya que las necesidades suyas también siguen siendo importantes.
Existen ocasiones en que puede enojarse con un adicto, pero debe mantener el control y tratar de manifestar sus sentimientos de una forma calmada y directa, sin elevar su voz y sin gritarle, amenazarlo o juzgarlo.
Hable con él sobre sus reales preocupaciones y sufrimientos por su salud, como hacen quienes saben aplicar técnicas de persuasión.
Proyéctese en el futuro del adicto, y no en el pasado.
Debe manifestarle mucho respeto y elogios por cualquier éxito, aunque no le parezca grande. Al igual que es complejo para usted y para cualquiera darle apoyo a un adicto, también puede ser muy difícil para el enfermo eliminar definitivamente una adicción.
Además, debe respetar los tratamientos que su ser querido ha decidido iniciar para el control de su adicción. Por ejemplo, es posible que quiera asistir a rehabilitación para pacientes ingresados en un centro de salud o acudir a un hospital de día para adictos durante el tiempo reglamentario para ello.
Igualmente, puede decidir unirse a un grupo de apoyo con reuniones nocturnas. Sea convincente en celebrar su compromiso y cualquiera de los objetivos que haya alcanzado, aunque sea pequeño.
Si esta persona se encuentra entre sus seres queridos propóngale hacer cosas novedosas, buscando actividades que ambos puedan realizar juntos, para sustituir aquello a lo que era adicto. Los ejemplos pueden incluir ejercicio, practicar una religión o creencia, cocinar, pintar, viajar o simplemente meditar.
Un enfoque efectivo
Puede alentar a un adicto a recibir tratamiento, pero no puede obligarlo, forzarlo o suplicarle lastimosamente. Perdería su respeto. Al final, es el paciente quien tiene que tomar su propia decisión.
Aprenda y utilice bien las técnicas de persuasión y recomiende a su ser querido consultar a un médico o a un centro de apoyo, como puede ser el de Alcohólicos Anónimos (AA), en caso de que sea adicto al alcohol, o al Centro de Salud Mental de su municipio, si se trata de otro tipo de adicción.
En otro caso, puede acudir al Hospital de Día para el Tratamiento de la Obesidad, como el que existe en el hospital docente Doctor Salvador Allende, ubicado en el municipio Cerro, ahí se informará sobre las múltiples opciones de tratamientos exitosos que se aplican hoy en día.
Para muchos adictos, la recuperación es un proceso para mantener durante toda la vida. Las cosas seguramente deben mejorar con el tiempo, pero en la teoría siempre es posible una recaída.
Al brindar apoyo a su ser querido, no se olvide de sus propias necesidades. Usted también puede beneficiarse de apoyo o terapia. Hable con un personal calificado, como puede ser un médico, un nutriólogo o un psiquiatra, sobre cómo obtener ayuda para usted, un niño, un adolescente o su familia en general.
En Cuba
La Comunidad Terapéutica Internacional Cocal Quinqué, situada en la provincia de Holguín, ofrece un programa para la rehabilitación de personas con problemas de adicción al alcohol y otras drogas.
Este programa médico tiene un enfoque psicoterapéutico, está concebido, científicamente validado y dirigido por un equipo especializado de vasta experiencia. Lo integran psiquiatras, psicólogos, rehabilitadores sociales, ocupacionales y preparadores físicos.
