A medida que un paciente va agravándose o la función renal va deteriorándose, deberán irse evaluando las opciones de tratamiento de sustitución renal. Dichas opciones son la diálisis, la hemodiálisis y el trasplante renal. Además de estas se han sumado otras técnicas como hemofiltración arteriovenosa o venovenosa y la hemodiafiltración.
Estas opciones han aumentado en gran medida la supervivencia del paciente con Insuficiencia Renal Crónica, sin embargo la calidad de vida puede verse severamente afectada. La distribución del tratamiento sustitutivo de la función renal varía de un país a otro y está frecuentemente influenciado por factores no médicos tales como las políticas de seguros, la predilección de los médicos, la disponibilidad de recursos, las costumbres sociales, hábitos culturales, acceso a camas hospitalarias o la experiencia por parte de médicos y enfermeras con algunas modalidades de tratamiento.
Hemodiálisis (uso de un riñón artificial). Es la forma más habitual de diálisis. Se realiza normalmente en un centro de diálisis tres veces a la semana durante 3-5 horas por sesión de los métodos depuradores artificiales empleados, la hemodiálisis ha representado uno de los éxitos de la ciencia, puesto que con la introducción de este tratamiento se sustenta la vida de un millón de personas en todo el mundo. La elevada mortalidad permanece constante, pero con grandes diferencias entre países y regiones. Estudios realizados en Cuba demuestran que las complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares son las causas de muerte más frecuentes en pacientes que utilizan este método depurador.
Diálisis peritoneal: En este método se utiliza el peritoneo (capa que recubre la cavidad abdominal) como filtro natural, permitiendo la difusión de las moléculas de solutos, de mayor concentración hacia menor concentración. De esta forma se facilita la eliminación de sustancias tóxicas, se elimina el exceso de líquidos corporales, ayuda a la regulación hídrica del organismo y al control de la presión arterial.
Trasplantes: El trasplante renal sustituye la función renal sin necesidad de diálisis, muchos candidatos a trasplantes comienzan su tratamiento de sustitución renal con diálisis mientras esperan un trasplante. Se ha documentado una mayor calidad de vida y una mayor supervivencia a largo plazo con la opción del trasplante frente a la diálisis. La mejora en la terapéutica inmunosuporesora, la procuración de órganos, la preparación de los pacientes y de las técnicas quirúrgicas ha conducido a un incremento significativo en la supervivencia del trasplante renal en la pasada década.
La cirugía de trasplante renal implica la colocación de un nuevo riñón en la pelvis sin extraer los que están fallando. Algunos pacientes necesitan un período de diálisis antes de que el nuevo riñón comience a funcionar. La tasa de supervivencia a 10 años para los pacientes sometidos a tratamiento de sustitución renal es del 64% para los pacientes tras un primer trasplante renal y de tan solo el 11% para los pacientes dializados.

