Tratamiento humano y rehabilitación: rectores del Psiquiátrico habanero

Pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Foto: Yoandri

Pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Foto: Yoandri

El Hospital Psiquiátrico de La Habana Doctor Bernabé Ordaz, principal instalación de su tipo en la capital, permite confirmar que la sensibilidad entre los trabajadores de la salud cubana cae en tierra fértil.

El hospital se fundó en 1857 con el nombre de Casa General de Dementes de la Isla de Cuba, por don José Mazorra, por lo que popularmente se le conoce simplemente como Mazorra.

El 9 de enero de 1959, tomó posesión de la dirección el comandante guerrillero, doctor Eduardo Bernabé Ordaz Ducunge, quien con el apoyo del Gobierno Revolucionario a través del Ministerio de Salud Pública, demolió las llamadas perreras, edificó confortables pabellones y emprendió el remozamiento de las instalaciones que podían ser aprovechadas.

Las principales causas de ingresos en la institución son la esquizofrenia (36 por ciento), trastornos mentales debido al uso del alcohol (15 por ciento), trastornos específicos de la personalidad (7,7 por ciento), retraso mental leve (7,6 por ciento), examen y observación por orden judicial (5,6 por ciento), observación y evaluación médica por sospecha de enfermedad (3,7 por ciento) y trastornos de esquizoafectivos (1,6 por ciento).

El Cuerpo de Guardia ofrece cobertura las 24 horas con especialistas, mientras que la Unidad de Intervención en Crisis funciona adjunta a ese departamento de urgencias.

El tratamiento de adicciones se brinda en las modalidades, ambulatoria y de hospitalización, la ubicación del paciente en las salas es de acuerdo a su patología, edad y el tipo de terapia rehabilitadora que necesita.

En su concepción de trabajo, este centro hospitalario tiene la misión de satisfacer las necesidades de atención a la salud mental de los pacientes y familiares que lo soliciten, mediante la prestación de servicios ambulatorios y de internamiento y su visión es ser la institución líder de la salud mental en Cuba, donde todo el que lo necesite pueda ser atendido.

Desde 1959 se lleva a cabo la idea de que los pacientes deben tener tiempo para trabajar, recrearse y participar en las actividades artísticas y deportivas.

El museo Celia Sánchez Manduley, de este hospital, exhibe la creación artística de los internos. Ese espacio cuenta con tres pinturas murales, una refleja los diferentes estados emocionales y trastornos mentales, otra que ofrece un paisaje de los campos cubanos y una tercera representa a la comandancia de La Plata, en plena Sierra Maestra, durante la Guerra de Liberación, en la que sobresalen las figuras de Celia Sánchez y el comandante Ordaz.

En un recorrido por este centro, realizado por periodistas habaneros, se pudo observar que cuentan con un departamento de terapia ocupacional, seis naves talleres, una extensa área deportiva, sección de psicoballet, teatro y un área de musicoterapia.

Muchos de los pacientes llevan internados muchos años y la relación médico-paciente se desarrolla de forma armónica, brindándoles el apoyo y el cuidado que se merecen ya que muchos son desatendidos por sus familias.

El tratamiento humano y la rehabilitación de los pacientes son los principios rectores de la institución.

Los periodistas pudieron constatar las condiciones de vida de los pacientes. Foto: Yoandri

Los periodistas pudieron constatar las condiciones de vida de los pacientes. Foto: Yoandri

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