Virginio, el exterminador de vectores

Foto: Periódico La Demajagua

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Durante el 9 y 10 de junio del presente año se desarrolló en La Habana la I Conferencia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud Pública, con la participación de 350 delegados y 150 invitados.

La sesión plenaria del día 10 tuvo como escenario el salón número uno del Palacio de Convenciones de la capital cubana, situado en el municipio Playa.

Dentro de ese mar de batas blancas que colmó el auditorio, casi pasaron inadvertidos los delegados que vestían uniformes grises, típicos de los operarios que se desempeñan en Cuba en la campaña antivectorial.

No por el cambio de color es menos importante la labor de estos, también soldados de la salud, quienes igualmente actúan para prevenir enfermedades infectocontagiosas.

El riesgo y sacrificio de los llamados campañistas es similar al de sus compañeros de trabajo, dígase médicos, enfermeros y técnicos de la salud.

Ambos se enfrentan a padecimientos contagiosos que pueden ser letales, y del mismo modo cumplen misiones extraterritoriales, unos dentro del suelo patrio, los segundos en países necesitados de reducir los altos índices de fallecimientos por dolencias evitables bajo la sencilla fórmula de mantener un control eficaz sobre los agentes patógenos.

Entre esos delegados figuró el trabajador de la campaña antivectorial en el policlínico Bartolomé Masó de la provincia de Granma, Virginio Sosa Popa.

Su presencia en la cita obedeció a dos factores de repercusión social. Como secretario general de la sección sindical de su centro laboral se destaca por lograr el funcionamiento integral de la organización obrera y como campañista es extremadamente meticuloso y consagrado en su quehacer.

“Desde hace 35 años que se fundó la campaña, en nuestra zona de residencia no se ha reportado la existencia del mosquito Aedes aegypti, agente transmisor del dengue.

“Ello se debe a dos condiciones esenciales. Por un lado, la población coopera con los salubristas y cumple con disciplina las orientaciones de la Dirección Municipal del sector y el Gobierno local para evitar la presencia del vector; por el otro, se toma muy en serio nuestro trabajo”, señaló Sosa Popa.

Ese dato que usted ofrece es muy interesante si tenemos en cuenta que la vigilancia y eliminación del mosquito Aedes aegypti no se comporta igual en cada uno de los territorios. ¿Qué puede agregar al respecto?

“Debido a los buenos resultados alcanzados en la localidad fuimos escogidos para trabajar en otras provincias. De esta forma hemos viajado prácticamente por una buena parte de la Isla, incluyendo La Habana, donde hemos estado en diferentes ocasiones.

“A la ciudad llegamos en el año 2014 para trabajar en el municipio del Cerro. Allí la infestación era alarmante. El primer problema que enfrentamos los 23 trabajadores que procedíamos de Granma fue el de las indisciplinas de los moradores y la existencia de focos positivos, es decir larvas de mosquito en depósitos caseros u ocasionales.

“En varias casas no nos permitían entrar, por ello tuvimos que apoyarnos en el accionar de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), para que nos ayudaran a proteger la salud del pueblo.

“Luego de dos meses de intenso trabajo se limpió la zona y se redujo a cero el nivel de infestación”.

Y después de realizar ese encomiable trabajo, ¿qué hacer para mantener una correcta higiene?

“Son varias las acciones que cada cual, de modo sencillo pero sistemático, debe realizar para evitar el crecimiento de los índices de infestación.

“Lo primero es cooperar con los operarios de la campaña, y luego el que tenga neumáticos que los guarde bajo techo o que les abra huecos para que no acumulen agua; se deben eliminar las bolsas de nylon desechadas; destruir los lugares que retengan el preciado líquido por pequeños que sean; los depósitos para almacenarla deben estar bien limpios y tapados y que se les eche el abate bajo las dosis normadas, esto va a impedir, como se dice por la televisión, que el mosquito vuele.

“Con estas medidas evitamos el dengue, y a la vez que el Estado no erogue grandes sumas de dinero, porque cuando la infestación se dispara hay que invertir grandes sumas para la compra de productos contra vectores, a la vez que se dificulta su adquisición en los mercados internacionales a causa del bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba y su influencia nefasta sobre la salud pública cubana”.

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