A 148 años del Presidio Político en Cuba

José Martí y El Presidio Político en Cuba. Montaje: Yelemny Estopiñan Rivero/Radio COCO.

José Martí y El Presidio Político en Cuba. Montaje: Yelemny Estopiñan Rivero/Radio COCO.

Solo 18 años tenía el joven José Julián Martí Pérez, cuando en peculiar desagravio publicó en España su magistral y desgarrante artículo periodístico El Presidio Político en Cuba.

Con evidente altruismo desvía la atención narrativa de su propia desgracia, colocando como principales protagonistas a sus compañeros de infortunio.

De la mano de Martí, ante los ojos y oídos del ávido lector toman vida ellos, sale a la luz entonces el niño Lino Figueredero, atacado por la viruela que desfiguraba su aún infantil semblante, de apenas 12 años, mientras que su febril y desnutrido cuerpecillo era azotado por el látigo carcelario.

Desfilan también en aquellas ardientes páginas el anciano brigadier mambí Nicolás del Castillo, de 76 años, y el centenario Juan de Dios, cuya mente vagaba ya por otros mundos mientras que su envoltura física era cruelmente castigada por las vicisitudes que sufría.

Solo como en un segundo plano, cercano al tétrico telón de fondo de las canteras de San Lázaro, el Apóstol se colocaba a sí mismo, y a su lado, en hermoso y sincero simbolismo, al padre fuerte y tierno a la vez que lloraba al limpiar con las almohadillas enviadas por la madre y las hermanas las llagas  que habían hecho en los tobillos del  joven los recios grilletes.

Un énfasis peculiar coloca el audaz periodista, al reflejar el infierno que vivieron en el presidio, mientras denuncia con sus nombres y apellidos a los carceleros que materializaban aquel inhumano dolor infinito.

Quizás, sin embargo, la más noble de las lecciones sea aquella mediante la cual afirma que no lograron enseñarlo a odiar, espacio que llenó tanto en la mente como en el corazón con su decisión irrevocable de luchar hasta lograr dejar de ser hijo de un pueblo esclavo, aun cuando ello le costaría ofrendar su vida en brazos de la patria agradecida.

A 148 años de que el Héroe Nacional de Cuba publicara en las entrañas de la metrópoli su contundente denuncia, los cubanos actuales nos inspiramos en el profundo humanismo que lo caracterizó, mientras consolidamos la patria  independiente y soberana con el legado martiano y fidelista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *