Acto terrorista conmociona España

Foto: Trome

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El terrorismo. La violencia. El imperio de la ambición y la falta de humanidad y comprensión volvieron recientemente a cobrar vidas inocentes en Barcelona, España.

Declaraciones dadas por el cuerpo policial de Cataluña aseguraron que estaban frente a un nuevo ataque terrorista; el tercer acto de este tipo que sucede en el continente europeo.

Horas de desesperación se apoderaron también, meses atrás, de Londres y Francia. Al menos 14 muertos y un centenar de heridos causó el conductor de una camioneta blanca que haciendo eses a gran velocidad atropelló a personas que se encontraban tanto en la calle como en los contenes de la zona más turística de la ciudad catalana.

La violencia, sea en la forma que sea, siempre es un hecho repudiable y que deja mucho margen para la reflexión.

Toda acción violenta genera violencia y debemos aislarnos cada uno de los seres humanos de ella; de su significado y de lo que se esconde detrás de esta palabra.

Según la tesis policial, el atentado en el centro de Barcelona guarda relación con la explosión registrada el 16 de agosto en la noche en un domicilio de la localidad de Alcanar (Tarragona).

Una persona falleció y otras siete resultaron heridas en una casa de la urbanización Montecarlo que se derrumbó por completo, por lo que se consideró, inicialmente, una detonación por acumulación de gas butano.

Así es como estos terroristas cada día destruyen las sociedades; se sumergen en el odio y en el desprecio de la vida del hombre. El terrorismo es un auténtico crimen contra la humanidad.

Los conflictos nunca terminarán en el mundo, pues son algo natural. Lo que sí puede cambiar es nuestra actitud para solucionarlos y de esta manera contribuir a lograr un mundo más pacífico, donde la paz sea el resultado del amor y la sabiduría, la victoria del bien sobre el mal, la alianza entre los hombres sin la presencia de egoísmos, competencias, envidias y mezquindades.

Nuestro Apóstol, José Martí, expresó: “Se necesita ahora más que nunca, templos de amor y humanidad que desaten todo lo que hay en el hombre de generoso y sujeten todo lo que hay en él de crudo y vil”.

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