
El Día de San Valentín ha ido evolucionando poco a poco para convertirse en el Día de los Enamorados y ahora cobra mayor trascendencia al asumir también el amor, más allá del concepto de pareja, y extenderse a la amistad.
Pero no por ello se degrada su propósito original de festejar las relaciones románticas. Este es un día para que los enamorados demuestren sus sentimientos con regalos, invitaciones a comer fuera, disfrutar de un brindis y hacer el amor de manera diferente a la cotidiana.
Suerte para los amantes, porque este 14 de febrero de 2015 cae sábado y cualquier exceso nocturno se puede recuperar durmiendo un poco más al día siguiente; excepto, claro, los que deban madrugar los domingos, pero esos pueden diferir la celebración.
Lo importante es no dejar pasar la fecha. Al que a estas alturas del mes ya no le queden muchos recursos económicos y no haya sido lo suficientemente previsor para comprar el regalito desde los días cercanos al cobro, no se angustie: un beso y una flor –como en la canción de Nino Bravo– pueden ser suficientes. Si no hay nada de dinero, tome un mar pacífico de algún jardín, que este pequeño desliz puede ser perdonable si se comete por una buena causa, y el amor lo es.
Pero también es importante reflexionar en que los días del amor y la amistad deben ser los 365 del año, y en los bisiestos no deje escapar el 29 de febrero para demostrar también su amor a su pareja, su familiar y su amigo o amiga, aunque no pueda darle un regalo cada día.
Regale, eso sí, cada día su comprensión, su tolerancia, su respeto, sus buenos modales, una sonrisa, una caricia o un beso apasionado, según sea el caso. Recuerde que el amor es la gran fuerza que mueve al mundo y hace posible la perpetuidad de la especie humana.
Como soy un eterno enamorado, en este día quiero regalar a mis lectores (considerados en la categoría de amigas y amigos) este, mi más reciente poema. Que lo disfruten:
Lo fácil y lo difícil
Entrar al laberinto y enfrentar a Minotauro,
es fácil.
Abordar el Argos y encontrar el vellocino,
es fácil.
Navegar por largo tiempo
combatiendo cíclopes, sirenas y serpientes gigantes,
es fácil.
Matar leones, hidras, toros de bronce…
es fácil.
Lo verdaderamente difícil es mirar tus ojos
sin volverme piedra.
