
Antonio Guiteras. Foto: Periódico Trabajadores
Me extasío releyendo el libro de la doctora Ana Cairo sobre Antonio Guiteras Holmes en vísperas de la caída en combate de este hombre tan hombre el 8 de mayo de 1935, víctima de una delación.
Ello aconteció cuando esperaba en El Morrillo, Matanzas, la embarcación que abordarían él y un selecto grupo de sus compañeros para, desde tierra azteca, organizar una expedición con el objetivo de comenzar la lucha armada definitiva que derrocaría a la tiranía proyanqui de Gerardo Machado.
Como de costumbre, esta escritora vuelve a llenarme el corazón de gozo con su análisis certero, frases seguras, hechos hermosos de nuestra historia en franco combate con el enemigo.
¡Qué ser humano ha escogido! Debe ser más estudiado, más venerado, aun oficialmente, porque hay tanto de lo óptimo de Cuba en él, capaz de alimentar a lo mejor de cada uno de sus compatriotas en cualquier época. Y ¡cuánta falta nos hace!
En Personas y personajes, sección incluida en Álgebra y Política, selección de textos de otro grande, Pablo de la Torriente Brau, realizada y prologada por ella, en lograda síntesis expresa: “Guiteras Holmes, Antonio (1906-1935). Miembro de Directorio Estudiantil de 1927. Combatió insurreccionalmente a Machado desde el alzamiento de La Gallinita en Oriente.
“Había alcanzado tanto prestigio que fue nombrado Secretario de Gobernación, de Guerra y de Marina del gobierno de Ramón Grau San Martín. Presentó los decretos más radicales. Se enfrentó públicamente a Fulgencio Batista desde el golpe de estado de enero de 1936.
“Fundó el grupo insureccional nombrado TNT y después Joven Cuba en marzo de 1934. Era el líder revolucionario más capaz de cohesionar las fuerzas antibatistianas partidarias de la revolución. Fue asesinado el 8 de mayo de 1935 en El Morrillo, mientras se preparaba para trasladarse a México”.
El Comandante en Jefe Fidel Castro el 8 de mayo de 1959 expresó: “(…) con infinita satisfacción cumplo el deber de rendirle, (…), el más emocionante tributo de recordación y simpatía (…)
“(…) porque él quería hacer lo que nosotros hemos hecho y cayó como han caído otros muchos revolucionarios, porque se lanzó a hacer lo que nosotros estamos haciendo hoy (…)
“(…) porque combatió los mismos males que nosotros estamos combatiendo hoy; porque luchó contra el mismo dictador sanguinario contra el que nosotros luchamos después.
“(…) porque cayó víctima de las balas enemigas que privaron después la vida de tantos compañeros nuestros; porque fue un hombre del mismo uniforme el que asesinó a Guiteras y asesinaron a miles y miles de cubanos, pero esta vez nos cabe la satisfacción de decir que los crímenes no quedaron impunes; que los mártires no cayeron en vano (…)”.
Ernesto Guevara de la Serna tuvo a su cargo el panegírico en el acto por el aniversario 26 de la muerte del héroe:
“Antonio Guiteras representa el más puro luchador antiimperialista y el precursor de la nueva etapa, de la lucha guerrillera, de la utilización del campo como factor fundamental para desarrollar la pelea contra los agentes del imperialismo (…)”. Podemos decirle a Guiteras una vez más que hemos cumplido con él.
Cerraba: “Porque ahora lo sabemos aquí los presentes y el pueblo de Cuba, que el resultado final de nuestra lucha, cualquiera que sea nuestro destino personal ¡será la victoria y la felicidad del pueblo para siempre!”
Acerca de la última entrevista
Estaba escondido, lo perseguía la jauría de los criados de Jefferson Caffery. Allí mismo, en una casa de Marqués González casi esquina a Neptuno, el periodista revolucionario Enrique de la Osa lo entrevista.
Sería la última que le realizaran. A mí me tocó muchos años después entrevistar al alma de la sección En Cuba, creación de altura para la prensa internacional, albergada por la revista Bohemia. Cito de aquella conversación:
“Fue la última vez que lo vi. Sus opiniones las publiqué e incendiaban. Con ellas, ese hombre pleno apoyaba una nueva forma de vivir y cómo alcanzarla, y manifestaba un gran sentir por lo más preciado: la libertad”.
Le surge de muy adentro, cual si volviera el llanto: “¡Cómo lloré la muerte de mi íntimo amigo! Guiteras era la figura más importante de ese momento en la mayor de las Antillas, el que estaba mejor orientado en la batalla contra Batista.
Antiimperialista, socialista, aspiraba el poder para el pueblo desde la única forma con el que se podía tomar: con las armas en las manos. Hombre de acción y de pensamiento, no pudo ascender más en esto último porque lo mataron muy pronto, con solo 28 años.
“Tenía don de gente. Sabía mandar, al intelectual y al de acción. Atacado por la derecha, por el infantilismo de izquierda, por el sectarismo, dio muestras de hombría. Su posición inclaudicable es una herencia maravillosa para Cuba y el mundo”.
La camisa rota
La combatiente internacionalista María Luis Lafita le salvó la vida a Guiteras en un ocasión, pistolas prestas para usarse sobre los esbirros. Ella y su esposo Pedro Vizcaíno, oficial del ejército republicano en la guerra del pueblo hispano contra el fascismo, actuaron junto a aquel en decenas de misiones contra Machado y Batista. La cubano-española me narró lo siguiente:
“Tenía rango de ministro y como protagonizaba diversas batallas, comúnmente se volaba* los turnos alimenticios y, recuerdo que lo invitábamos a almorzar en cuanto podíamos. Sentado a la mesa, pidió permiso para quitarse el saco, al obtenerlo, mi madre, que estaba sirviendo, le vio varios huecos en la parte posterior de la camisa. A pesar del asombro, nada dijimos sobre el asunto. Al indagar con mi esposo, supimos que las otras prendas de este tipo que poseía estaban igual o peor.
“Mamá, a la mañana siguiente, se dirigió a empeñar alguna de las joyas que le quedaban, y con lo obtenido fue a una tienda de ropa.
“Para no levantar sospechas ni herirlo, aprovechamos la cercanía del cumpleaños de Vizcaíno y ese día, durante el almuerzo, le entregamos dos camisas al homenajeado. Y mi madre le dio el otro par a Guiteras mientras le decía: «Usted no puede irse con las manos vacías y no queremos que se ponga celoso (…)»”.
*Volaba: Expresión coloquial cubana que significa dejar de comer.

