
La actividad física contribuye al desarrollo del niño autista. Foto: Jorge Luis Baños.
El autismo se incluye entre las discapacidades más atendidas en Cuba, por todo tipo de expertos en los centros de enseñanza especial.
Desde el 2007 la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (Onu) adoptó una resolución que declara el 2 de abril como Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, con el objetivo de alertar acerca de este trastorno, cuya incidencia ha aumentado en el mundo.
Según los expertos, se puede detectar en los movimientos de los bebés que se dan la vuelta, se sientan, gatean y andan de forma extrañamente descoordinada.
A los 18 meses de edad, un autista no señala, no comparte la atención con otros, ni sigue las expresiones de otras personas. A los dos o tres años, presentan una profunda falta de respuesta hacia los demás. Muchos no hablan y por el contrario, realizan rituales, como agitar los brazos y en algunos casos les disgusta cualquier cambio.
Detalles del padecimiento autista
Se conoce que el autismo es un trastorno del desarrollo de origen desconocido. Se caracteriza por aislamiento, problemas cognitivos, comunicativos, sociales y del comportamiento; además trae consigo deterioro de las relaciones sociales, así como dificultades en la expresión verbal y no verbal.
Todo ello unido a un repertorio restringido de actividades e intereses, generalmente repetitivos y estereotipados.
Especialistas en el tema consideran también que la discapacidad afecta muchos aspectos de la conducta humana, como el movimiento, la atención, el aprendizaje, la memoria, el lenguaje y el carácter.
El autismo clásico en su forma más grave, que provoca retraso mental, se da en uno de cada mil nacimientos. Si se incluyen formas más leves, como el síndrome de Aspberger, la incidencia es de uno de cada 500.
El modelo cubano de atención al autista
El eficaz modelo de diagnóstico cubano sobre el autismo, es sin dudas, una respuesta a las necesidades que se presentan en este mundo globalizado y unipolar que afecta a la población infantil del orbe.
Existe la certeza de que la educación les ofrece muchas esperanzas. Un ejemplo de lo anterior es la escuela especial para niños autistas Dora Alonso, ubicada en Ciudad Escolar Libertad, en La Habana.
Hay que tener en cuenta lo favorable que resulta que, como parte del tratamiento, se relacionen con estudiantes de las centros docentes aledaños y, además, los de mayor edad, realizan trabajos sencillos en el Laboratorio de Medicina Medilab, cercano a la institución.
Por otro lado, un grupo de alumnos de la escuela provincial de Artes Plásticas San Alejandro, ejercitan con ellos habilidades manuales y practican psicoballet.
En el centro Dora Alonso también se atiende a un grupo de infantes que asisten a círculos infantiles, otros a la escuela, una o dos veces en la semana, ya que el propósito es insertarlos un tiempo después en otras instituciones.
Los educandos cuentan en cada grupo con un docente y una auxiliar pedagógica, asimismo, laboran con ellos especialistas en Computación, Educación Física, Fisioterapia, Psicoterapia y Logopedia, entre otros; a todos caracteriza la consagración al quehacer que realizan.
La práctica demuestra, sin embargo, que la educación desde las edades más tempranas es la mejor vía para obtener logros, de ahí la urgencia de un diagnóstico precoz.
La atención temprana de los pacientes identificados con el Síndrome del Espectro Autista, así como la aplicación de modelos de inclusión educativa, es la mejor estrategia para su inserción en el escenario social.
No obstante la compleja realidad, no caben dudas de que Cuba avanza en el tratamiento de los pequeños autistas, pues el trastorno se atiende también en los centros para niños con alteraciones en la comunicación, y se les garantiza la atención en las escuelas de infantes con retraso.
Al dejar inaugurada el 4 de enero de 2002 la escuela especial Dora Alonso, el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, refiriéndose a la atención que les brindan los especialistas y maestros, afirmó: “Es muy humana porque, principalmente, tienden a lograr que el niño y el adolescente se preparen y adapten a convivir y a comunicarse, que son los dos problemas principales que los afectan”.
“Nosotros hemos visto a los maestros, a los especialistas atendiendo a los niños, y se comprende perfectamente que requieren una atención muy especial”, puntualizó el Comandante en Jefe.
“Me parece que una de las cosas más humanas que pueden observarse es una escuela como la que acabamos de ver ahora, y con toda razón alguien habló aquí de la abnegación de los maestros.
“Hay que ser personas verdaderamente consagradas al servicio de los demás. Uno puede apreciar, cuando los ve ahí con sus alumnos, el incesante trabajo, el esfuerzo, y, además, la infinita satisfacción que experimentan cada vez que logran un avance”, apuntó Fidel Castro.
Los docentes de la educación especial perfeccionan sus conocimientos de manera constante, con el asesoramiento de médicos genetistas, de las neurociencias, y psiquiatras infantiles, todo ello con el fin de ofrecerles una atención integral.
Sirva este texto como homenaje a esas personas que de manera incesante atienden a pequeños con esa discapacidad, y dan todo de sí día a día, para reducir los problemas de la conducta, propiciar su independencia y mejorar sus relaciones con otras personas.


