Avanza liderazgo femenino en Cuba

Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

Cuba desarrolla una estrategia de género vinculada al empoderamiento de las féminas en la sociedad, como parte de los avances y retos de ese liderazgo luego del triunfo revolucionario de enero de 1959.  

Basta conocer que las mujeres en la isla caribeña representan el 46 por ciento de los dirigentes en el sector estatal civil; el 48,86 por ciento de los diputados al Parlamento, cuando el promedio mundial es solo el 20 por ciento; el 41,9 por ciento de los miembros del Consejo de Estado; el 66,6 por ciento de las presidentas de las asambleas provinciales del Poder Popular, en tanto hay ocho ministras y 42 viceministras.

Sin embargo, todavía es necesario lograr una mayor conciencia que anule los rezagos de una cultura patriarcal y discriminatoria de siglos que, desafortunadamente puede poner obstáculos al interés gubernamental de irradiar la legislación cubana hacia el aseguramiento del derecho a la vida y políticas públicas que den mayor protagonismo a las mujeres.

Próximos a celebrar el aniversario 56 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), resulta importante constatar el papel referido a las miembros de esta  organización, integradas a todos los sectores sociales y económicos de la nación antillana, entre las que sobresalen las del sistema judicial, representadas por una cifra superior al 80 por ciento de sus trabajadores y jueces.

Tamaña magnitud de empoderamiento resalta en Latinoamérica y tiene que ver con la labor sistemática realizada por la cátedra de esta materia existente en  la Universidad de La Habana, a la cual se vincula también la Unión Nacional de Juristas de Cuba y  la FMC, para estrategias multisectoriales en lo interno y externo, de acuerdo a un informe divulgado en la VI Conferencia Internacional Mujer, Género y Derecho, celebrada en La Habana, durante mayo último.

Una señal más para encomiar los progresos de las leyes cubanas en cuanto a  igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres.

Más aún, referidos a la protección de las féminas, cualquiera que sea su raza y credo, a sus derechos reproductivos y sexuales, de planificación familiar, a la asistencia de salud, educación, seguridad social, vivienda, empleo, a la superación técnica y cultural, capacitación laboral y aprendizaje, siempre según sus méritos y capacidades para acceder a cargos y empleo.

Carácter inequívoco del efecto transformador de la Revolución Cubana en un sector antaño discriminado que hoy avanza con paso firme hacia un liderazgo de beneficio multiplicador en la familia y la sociedad socialista, por un futuro  próspero y sustentable.

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