Cada barrio es un mundo y muchos lo hacen suyo para siempre

Barrios de La Habana. (Foto: infodeviajes.com.ar)

Barrios de La Habana. (Foto: infodeviajes.com.ar)

El más importante tesoro que guardan los barrios es su gente. Entre ellos los maestros formadores de generaciones, médicos y enfermeras, así como otros profesionales y amas de casa, sostenes en los hogares para que la familia se desarrolle: los más jóvenes en las escuelas y el padre en el trabajo.

También sus jubilados de diferentes sectores con la sabiduría que le dio la especialidad a la que dedicaron toda la vida. Del mismo modo los combatientes de la Revolución en diferentes contiendas bélicas como las de Playa Girón, la lucha contra bandidos y la Crisis de Octubre.

El barrio guarda con celo a sus niños, que cada día se trasladan temprano en la mañana hacia la escuela para aprender más y cursar nuevos niveles educativos que les permitan incrementar los conocimientos y formarse integralmente y llegar algunos a la Universidad.

Impecables se les ve pasar con uniformes y calzado que brillan de tan limpios; la mochila al hombro y en ocasiones muchos llevan en las manos algún trabajo manual que les mandaron a realizar. Muy pocos dan los buenos días cuando se pasa a su lado, pero siempre responden cuando se les dan.

Es además un lugar donde proliferan las diferentes manifestaciones artísticas en las casas de cultura; el taller de transformación del barrio, los museos, tarjas y otros lugares históricos que recuerdan hechos relevantes del territorio, así como centros productivos y de servicios.

Cada barrio tiene sus propias características que se las dan sus lugares como parques, edificios y mercados. De manera especial sus pregoneros   que acostumbran a pasar en un determinado horario y las personas los nombran según la mercancía que proponen. Así les gritan desde las casas: galleta, luz brillante, habichuela, maní, y un sinnúmero de nombres que a ellos no les molesta y a otros les divierte y les hace sonreír.

El barrio se queda tranquilo cuando sus habitantes salen a trabajar en la mañana, o los jóvenes van hacia sus centros educacionales, algunos lejos del lugar, sin embargo, revive en las tardes cuando regresan los habitantes a sus hogares para reponer energías, con los rostros cansados por la tarea realizada durante horas, y el difícil traslado en los ómnibus repletos de pasajeros.

Cada barrio es un mundo y muchos lo hacen suyo para siempre.

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