Calixto García Íñiguez fue un héroe de la independencia de Cuba

Calixto García. Foto: Periódico 5 de Septiembre

Calixto García. Foto: Periódico 5 de Septiembre

Los cubanos tenemos razones más que suficientes para sentirnos orgullosos del mayor general Calixto García Íñiguez, quien fue combatiente de las tres guerras por la independencia de Cuba.

Libró múltiples combates y sobresalió por su sólida formación militar, adquirida de forma autodidacta. El León Holguinero, como le decían, nació el 4 de agosto de 1839 en la calle de San Diego, provincia de Holguín. Participó en las guerras de los 10 Años, la Chiquita y la Necesaria.

Considerado uno de los principales estrategas de las guerras de independencia en la mayor de las Antillas, prestó especial atención a la preparación de las tropas y al trabajo cohesionado del Estado Mayor, así como a la planificación detallada de las campañas y acciones combativas con el empleo de mapas y croquis, y su dirección desde los puestos de mando.

Fue el jefe que más empleó la artillería, para la cual exigía dominar los conceptos técnicos y balísticos. Desarrolló el arte de sitiar y tomar ciudades, además de atacar a grandes columnas enemigas. Demostró un gran civismo y un concepto supremo de la dignidad con respecto a los norteamericanos, antes, durante y después de la llamada Guerra hispano-cubano-norteamericana.

Abandonó la escuela a los 14 años, para dedicarse a trabajar como comerciante en el pequeño negocio de un tío en Bayamo, más tarde se emplearía en Trinidad. Siendo muy joven se traslada hacia La Habana para continuar en la práctica del comercio, extendida en la época y con la intención de llegar hasta la universidad. No obstante, sus intenciones se frustran y ni siquiera cursa el bachillerato.

Regresa a Oriente, específicamente a Arroyo Hondo, próximo a Jiguaní, allí se encarga de un tejar de su madre, doña Lucía Íñiguez Landín. Se casa con Isabel Vélez y de esta unión nacen seis hijos.

Estos bienes -se sabe por otras fuentes- constituían el capital de un pequeño terrateniente por informe de Vicente Ginero y Aguilar, quien rinde cuentas de las posesiones del ya casado vecino de Jiguaní que dirige al teniente gobernador de esta localidad que poseía un tejar en
Santa Rita con hornos, piras, casa de oficio y los demás objetos necesarios para su funcionamiento.

En lo que coinciden los autores de numerosos libros sobre el estratega oriental, es que procedía de una familia de las más visibles en la nación, aunque decaída en bienes y, en particular, la de su esposa por el fallecimiento de su padre, refiere el investigador Juan J. E. Casasús.

Su padre Ramón García González era hijo de Calixto García de Luna e Izquierdo, natural de Cabrejas de Pinar, provincia de Soria, Castilla la Vieja, España. Este último se casó con María de los Ángeles González Velázquez, natural de Caracas, Venezuela. El matrimonio tuvo seis hijos: Josefa María, Manuela, José Agustín, Santiago, Ramón y Rosa García González. Del abuelo que fallece el 16 de junio de 1848 recibe el nombre el futuro general.

Se alzó el 13 de octubre de 1868 en la finca Santa Teresa, junto a Donato Mármol. Ese día atacaron Santa Rita y seguidamente a Jiguaní, donde quedó como jefe militar de la plaza. Participó en la toma de Bayamo y en su posterior defensa. En noviembre de ese año, estando subordinado al teniente general Luis Marcano, fue ascendido a coronel.

Después de participar en el ataque de El Cobre, el 21 de ese mes, se puso bajo las órdenes del mayor general Modesto Díaz. El 15 de febrero de 1869 dirigió su primer combate en Loma de Piedra, donde cortó el paso a una tropa española que acudía a reforzar la defensa de Guisa,
la cual era atacada por Díaz.

En ese mes pasó a ser el segundo jefe de la Brigada de Jiguaní, bajo el mando del mayor general Máximo Gómez, con grado de general de brigada, y en agosto del mismo año se convirtió en jefe del estado mayor de Gómez cuando éste era jefe de la División de Holguín.

Los días 6 y 23 de mayo libró las acciones de Los Berros y Sabana de Punta Gorda, respectivamente. El 20 del siguiente mes sustituyó al Generalísimo en la jefatura de la División Cuba que abarcaba los distritos de Baracoa, Guantánamo, Santiago de Cuba y El Cobre, manteniendo el mando de la División de Holguín.

El 10 de abril de 1873 ocupó el poblado de Auras. Tres días después atacó a una columna en La Cana y al siguiente asaltó el ingenio fortificado de San Francisco.

El 4 de junio de 1873 batió a otra columna española en Zarzal y el 26 de ese mes libró el combate de Santa María de Ocujal (Copo del Chato). El 27 de octubre apoyó con sus tropas la decisión de la Cámara de Representantes de destituir al presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes.

En noviembre, al desaparecer el Departamento Provisional del Cauto, se convirtió en el jefe de la provincia oriental, pues se le subordinaron los distritos de Jiguaní, Bayamo, Manzanillo y Las Tunas.

Guerra Chiquita

Marchó a Nueva York, Estados Unidos, con el firme propósito de preparar una nueva guerra. Allí presidió el Comité Revolucionario Cubano, dándose a la tarea de organizar lo que se conoció como la Guerra Chiquita.

El 29 de marzo de 1880 salió de Jersey City al frente de una expedición de 26 hombres, en la goleta Hattie Haskel.

El primero de abril, ya próximos a la costa sur de Oriente, fueron descubiertos por dos cañoneras españolas y se vieron obligados a poner rumbo a Jamaica, donde la nave fue incautada por las autoridades inglesas. El día 24 salió de esa nación en un bote y tuvo que regresar a remo al punto de partida, debido a la rotura del mástil.

Guerra de 1895

En Nueva York organizó una expedición que salió en el vapor Hawkins, el cual naufragó el 26 de enero de 1896, horas después de su partida.

A los pocos días organizó otra que igualmente fracasó, al ser detenida por las autoridades norteamericanas, el 24 de febrero de 1896, cuando se realizaba el trasbordo para el vapor Bermuda, en aguas jurisdiccionales de Estados Unidos.

En el tercer intento logró desembarcar el 24 de marzo de 1896, en ese propio vapor, al frente de 78 expedicionarios, por Maraví, a 10 kilómetros al noroeste de Baracoa.

El 28 de abril de 1896 fue designado jefe del Departamento Oriental, pero no ocupó el cargo hasta finales de mayo. En junio resultó herido en un brazo, en la acción de Cruz de Piedra y en julio incursionó en la región de Guantánamo, donde libró los combates de Los Moscones,
Belleza, La Gloria y Yerba de Guinea.

Un mes más tarde atacó y tomó el fuerte de San Marcos, en Loma del Hierro. Después de tomar Guáimaro, en Camagüey, en octubre de 1896, regresó a la provincia oriental para
comenzar una campaña cuya primera etapa consistió en desgastar al enemigo asaltándole los convoyes de suministros a las plazas y ciudades, para culminar con la toma de estas.

Estableció una región de operaciones que abarcaba Bayamo, Manzanillo, Las Tunas,
Palma Soriano, Holguín y Niquero.

Culminó el año 1896 con los combates de Barrancas y Jucaibama. Tras la caída del mayor general Antonio Maceo el 7 de diciembre de 1896, fue nombrado lugarteniente general del Ejército Libertador, manteniendo el cargo de jefe del Departamento Oriental.

En 1897, después de combatir en Cambute, atacó Jiguaní el 17 de marzo de 1897 y tomó Las Tunas del 28 al 30 de agosto y Guisa el 28 y 29 de noviembre de 1897. Las fuerzas bajo su mando liberaron a Bayamo el 28 de abril de 1898.

Al intervenir los norteamericanos en la guerra hispano-cubana, les presentó un plan para derrotar a los españoles en poco tiempo. Este, a pesar de ser aprobado, no fue aplicado en cada una de sus partes por las fuerzas invasoras, lo cual provocó que inicialmente sufrieran importantes bajas, por lo que se vieron obligadas a recurrir a Calixto García, quien con sus indicaciones logró encauzarlas por los caminos de la victoria.

Dirigió, por la parte cubana, la campaña de Santiago de Cuba, aislándola e impidiendo que las tropas españolas pudieran sitiar la ciudad. Para llevarla a cabo, el 23 de junio de 1898, embarcó con cerca de tres mil efectivos en cuatro naves, por Aserradero.

Con las fuerzas cubanas realizó el aseguramiento de los desembarcos de las tropas del V Cuerpo Expedicionario de Estados Unidos y apoyó los combates de Las Guásimas, El Caney y San Juan. En esta última etapa estableció su cuartel general en Marianaje.

El 17 de julio escribió una carta de renuncia al jefe de las fuerzas norteamericanas, general William Rufus Shafter, revelándole con crudeza las verdaderas intenciones de la ocupación del país.

Entre el 16 y el 17 de agosto llevó a cabo el combate de Auras, último de la guerra. El 13 de septiembre el Consejo de Gobierno lo destituyó del cargo de lugarteniente general del Ejército Libertador, por considerar que había dejado de merecer su confianza. Nueve días después hizo su entrada en Santiago de Cuba.

Fue elegido delegado a la Asamblea de Representantes de la Revolución Cubana de Santa Cruz del Sur, donde se le designó para presidir una comisión que viajó a Washington con la misión de procurar el reconocimiento de ese órgano, así como los recursos financieros necesarios para el licenciamiento de los miembros del ejército.

Encontrándose en esa gestión, contrajo una fuerte pulmonía a consecuencia de la cual falleció el 11 de diciembre de 1898. Sus restos fueron trasladados a Cuba, donde recibió el perpetuo homenaje del pueblo.

Fuentes consultadas: EcuRed y artículos sobre el legendario combatiente.

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