Candidatos “disidentes”: la excepción confirma la regla

disidentes, candidatos, delegados, circunscripcion, poder popular, habana, cubaDos autoproclamados “disidentes” están nominados como candidatos a delegados a las respectivas asambleas municipales del Poder Popular, en las elecciones que tendrán lugar en Cuba, el domingo.

Ambos se autopropusieron en las asambleas de nominación de las localidades donde viven y fueron aprobados por el voto a mano alzada de los electores presentes, todo lo cual se ajusta a lo establecido en la Ley Electoral y constituye una prueba irrefutable de que la democracia cubana no condiciona la voluntad popular.

Pero sospecho que los electores de ambas áreas de nominación desconocían la trayectoria de estos ciudadanos, pues los “disidentes” carecen del más mínimo liderazgo entre la población cubana, aunque alguna prensa extranjera los presente como personalidades.

Como se sabe, en Cuba está prohibido hacer campaña electoral y solo se expone, públicamente, la foto y una pequeña biografía de los candidatos.

Por eso, en este comentario no mencionaré nombres ni otros datos que puedan identificarlos y, por tanto, pudieran ser considerados propaganda a favor o en contra de alguno de ellos.

Sin embargo, ambos “disidentes” han violado la ley, porque han estado haciendo promesas a sus vecinos de reparación viviendas, de viales y otras mejoras que, por demás, implican el empleo de recursos financieros y materiales, cuya disposición no corresponde al nivel de la circunscripción, sino a decisiones de las instancias nacional, provincial y municipal, ajustadas al plan de la economía.

¿De dónde piensan obtener los recursos para favorecer a sus respectivos barrios? ¿Será de sus padrinos allende los mares? ¿Cómo pretenden instrumentar esas supuestas inversiones?

Ambos han declarado a la prensa extranjera su inconformidad porque sus respectivas biografías incluyan detalles determinantes para la decisión de los electores, como que los dos pertenecen a grupos financiados desde el exterior.

Al menos, uno de ellos ha recibido cursos en la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, colabora habitualmente con una publicación groseramente anticubana, y fue dado de baja del servicio militar por mantener una conducta incompatible con este.

¿Acaso esos “pequeños detalles”, que fueron obviados en las respectivas autobiografías, no son relevantes para que los electores puedan decidir, democráticamente, a quién otorgar su voto?

¿Por qué les molesta que dichos datos hayan sido incluidos en la versión definitiva de las biografías? Si la “disidencia” contara con respaldo popular, esos serían “méritos” a la vista de los votantes.

Estos dos señores representan 0,007 por ciento (siete cienmilésimas) de los 27 mil 379 candidatos nominados por el pueblo en este proceso.

La transparencia de los comicios del domingo, caracterizada por el voto universal, libre, voluntario, directo y secreto; y por el escrutinio público de las urnas, garantizará que se cumpla la voluntad de los electores.

Y si el sufragio favoreciera a estos “disidentes”, y resultaran electos, serían solo dos, de los 12 mil 589 delegados que integrarán las asambleas municipales del Poder Popular en todo el país, donde significarían algo menos que 0,016 por ciento (menos de dos diezmilésimas) del total de delegados.

Como suele decirse, la excepción confirma la regla, y la regla es y seguirá siendo el respaldo abrumador del pueblo al sistema político y social que mantiene su integridad, frente a más de medio siglo de agresiones, terrorismo, bloqueo, feroz campaña mediática y millonario financiamiento externo de la “disidencia”.

Y la excepción, en este caso, también confirma la democracia de nuestro sistema electoral, que es perfectible, como toda obra humana, pero es infinitamente más justo que las farsas electoreras anteriores a la Revolución, las mismas que quisieran volver a imponernos nuestros enemigos.

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