Comités de Defensa de la Revolución: una mirada desde el barrio

Foto: ACN.

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Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) fueron fundados el 28 de septiembre de 1960, a solo un año del triunfo del primero de enero.

Su surgimiento está estrechamente relacionado con la defensa del joven proceso que, aunque incipiente, desde sus inicios fue agredido de forma severa por sus detractores internos y externos que fue ganando de a poco, gracias a las medidas que otorgaban cada vez mayores derechos a los cubanos.

La organización ganó de manera rápida la aceptación de las mayorías y constituyó la célula del barrio para canalizar las necesidades del pueblo, y de esta forma defender la obra que iniciaba la Revolución.

Mujeres, hombres, ancianos, estudiantes, trabajadores, campesinos, profesionales, intelectuales, jubilados o amas de casas, se integraron en la vida de la comunidad.

Con el paso de los años, los CDR alcanzaron el protagonismo necesario hasta convertirse en una tradición del pueblo de la mayor de las Antillas, como apuntara Fidel Castro en la celebración del aniversario 40 de la organización:

“Ya los Comités se han convertido en una tradición en el seno de nuestro pueblo. Y ese es un valor muy importante, porque se va trasmitiendo a las nuevas generaciones la conciencia, la moral, el espíritu de la Revolución”.

Sin embargo, las transformaciones que se llevan a cabo en la sociedad cubana actual requieren una mirada al trabajo de la mayor organización de masas de la nación caribeña, una que contribuya a la actualización de métodos, tareas, estrategias e impulse proyectos que siempre han sido cruciales para el barrio.

Aunque algunos opinan que la existencia de los CDR es innecesaria, y que en estos momentos no se visualiza en muchas de las cuadras el trabajo que realizan, les recuerdo que la organización continúa siendo el arma fundamental para preservar la patria, la Revolución y las conquistas del socialismo y que al igual que otra se transforma y actualiza a tono con la vida del país.

¿Acaso no fueron los vecinos del barrio, unidos en la solidaridad, quienes dieron y dan respuesta a las afectaciones provocadas por el tornado del pasado mes de enero?, ¿o quienes donan la sangre voluntariamente para salvar vidas, o ponen la mano en el hombro del otro, dan una sonrisa y ofrecen su apoyo ante un problema ajeno?

¿Y qué decir del ingenio colectivo que se pone en práctica por estos días en los cuales vivimos una difícil situación provocada por el fortalecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, así como por la escasez de combustible?

Los ejemplos de su papel e importancia son innumerables, lo cierto es que los Comités de Defensa de la Revolución llegaron para quedarse, que su continuidad está garantizada cuando se logra mayor protagonismo juvenil, se escuchan todas las voces y se comparten experiencias positivas que estimulan la creatividad.

En su aniversario 59 cobran mayor fuerza las palabras de su fundador, Fidel Castro, cuando expresó: “Si de repente no se contara con los CDR, si de repente actuáramos como si no existieran, ¡cuántas tareas hoy fundamentales que esta institución realiza dejarían de realizarse en todos los órdenes, en todos los sentidos!”.

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