Consejos para disfrutar sin riesgos del verano

Foto: Mildred O´Borke Rodríguez

Foto: Mildred O´Borke Rodríguez

Durante los meses de verano, y con las vacaciones escolares, se incrementan los riesgos de accidentes y enfermedades que pueden dar al traste con la diversión que debe marcar el período estival y que son perfectamente prevenibles.

Entre las condiciones que propician esos problemas está la permanencia de los niños por mayor tiempo fuera del ambiente controlado de los centros educacionales, el incremento de la radiación solar y por ende de las temperaturas, el aumento de las precipitaciones, con la consiguiente acumulación de agua, y la proliferación de vectores, entre otros.

Por ello no es ocioso ofrecer algunos consejos para evitar situaciones que pueden acarrear trastornos e incluso tragedias familiares.

La permanencia de los niños pequeños durante más tiempo en la casa puede incrementar el riesgo de accidentes domésticos, que también aumenta cuando nos hospedamos y llevamos a los menores a ambientes desconocidos.

Por ello debemos estar siempre atentos a ellos y evitar su contacto con instrumentos filosos, el fuego, la electricidad, las sustancias tóxicas y los medicamentos y restringir el acceso a lugares peligrosos como elevados desniveles del terreno o depósitos de agua.

Los niños más grandecitos gustan de jugar en la calle, sobre todo en los municipios más urbanizados en los que faltan parques y otras áreas abiertas. Hay que recordar que algunas personas no cumplen con la simple recomendación de no conducir vehículos bajo los efectos del alcohol y que el verano se presta igualmente para el consumo de bebidas espirituosas.

Ambos factores: niños distraídos en la calle y choferes con los reflejos menguados por causas etílicas, constituyen una combinación que puede ser letal.

A los conductores de vehículos automotores aconsejarles conducir con responsabilidad en todo momento y recordarles esa frase que tanto se repite, pero que muchos ignoran: “Si bebes, no manejes; si vas a manejar, no bebas”. No debemos olvidar que la ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas es dañina, no solo para quienes deben sentarse tras el timón, sino para todas las personas.

Algunos menores gustan asimismo de jugar en las aguas que se acumulan con la lluvia. Es necesario recordar que muchos gérmenes patógenos, como los que producen la leptospirosis y el cólera pueden encontrarse presentes en el agua y algunos pueden penetrar a través de la piel.

Con el aumento del calor y las lluvias proliferan asimismo los vectores como mosquitos, moscas, cucarachas y ratas, que representan peligros incalculables para la salud. Si bien es necesario mantener en todo momento una correcta higiene doméstica y urbana, durante los meses de estío es imprescindible reforzarla.

El estar más en la casa, con menos ocupaciones que las habituales, puede hacer de igual forma que los niños pasen mayor tiempo jugando con las mascotas. Es recomendable que los animalitos de compañía se mantengan muy aseados y desparasitados para evitar que puedan transmitirnos enfermedades.

La subida de las temperaturas es otro de los problemas con los que lidiar. Sudamos más y por ende nuestro organismo pierde líquido y sales minerales necesarias para su buen funcionamiento.

Beber suficientes líquidos para mantenerse hidratados y alimentarse de manera adecuada para recuperar los nutrientes son las soluciones más lógicas. Lo más aconsejable es no sustituir el agua con refrescos y otras bebidas cuya ingestión en exceso puede ser perjudicial por poseer sustancias químicas no recomendables. Al salir a pasear debemos llevar con nosotros un pomo con agua.

Las personas que padecen hipertensión arterial u otra dolencia que pueda ser agravada por el calor no deben olvidar sus medicamentos cuando salen a la calle.

Las quemaduras causadas por la radiación solar pueden llegar a ser tan peligrosas o más que las ocasionadas por el calor directo, si se tiene en cuenta que los rayos ultravioleta pueden penetrar más profundamente en nuestro cuerpo.

Resguardarse de la acción directa del Astro Rey usando sombrillas y sombreros y aplicarse protectores solares cuando se asiste a las playas, al campo y otros sitios sin sombras, son las recomendaciones más comunes, pero se puede agregar la de escoger, siempre que se pueda, el horario más adecuado para exponerse al Sol y éste es antes de las 10:00 de la mañana hora de Cuba y después de las 16:00 horas.

Por último, pero no menos importante, es recordar que el verano trae aparejada del mismo modo la aglomeración de personas en el transporte colectivo y lugares de afluencia masiva de personas. La muchedumbre, asociada con la incomodidad acarreada por el calor, puede ocasionar que los ánimos se enerven y generar estrés.

Mantener un ambiente festivo, con buen humor, sumando alegría, pero con el debido respeto a las normas de convivencia social y al derecho ajeno, se añaden al resto de los consejos que hemos sugerido aquí, como ingredientes para la fórmula mágica que nos permitirá disfrutar del verano sin enfrentar riesgos.

Recordemos el refrán que, como toda sentencia de su tipo, encierra una gran enseñanza: “Más vale precaver que tener que lamentar”.

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