Cuba mantuvo una postura soberana en la Crisis de Octubre

Momentos de la Crisis de Octubre (http://www.trabajadores.cu).

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No hubo desesperación ni temores en el pueblo cubano durante la llamada Crisis de los Cohetes, o de Octubre, cuando las potencias de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Estados Unidos desencadenaron en horas la posibilidad de una guerra nuclear.

¿La razón?, pues la presencia en territorio antillano de misiles de mediano alcance procedentes de la nación europea.

En aquellos momentos, la Revolución Cubana era atacada, como hasta ahora, por la administración de turno, en manos de John Fitzgerald Kennedy.

Las producciones de azúcar habían sido rechazadas por el Gobierno norteamericano como una forma más de castigo, poco después de que Cuba derrotara al imperio en la invasión a Playa Girón, financiada y organizada por la Casa Blanca.

En este contexto, los soviéticos demostraron su solidaridad con el naciente proceso revolucionario al adquirir el azúcar, entonces principal renglón económico del país, y propusieron a la dirección del Estado cubano la instalación en la Isla de cohetes nucleares de alcance mediano, defensivos.

Una situación muy compleja se formó a partir de que un avión U2 violó el espacio aéreo de la mayor de las Antillas y demostró con fotos los misiles.

En una sucesión de reuniones entre los diplomáticos de la Unión Soviética y Estados Unidos quedó claro para este último que las armas eran defensivas.

Por aquellos días, fuerzas militares estadounidenses se concentraban en las cercanías de la nación caribeña, bajo el pretexto de la realización de varios ejercicios y maniobras, como el Unitas III y el Sweep Clear, pero el 15 de octubre comenzó el ejercicio Phibrilex 62, uno de los más importantes y peligrosos para el archipiélago cubano.

La posibilidad de un ataque a Cuba era inminente, pero la dirección norteamericana solo se pronunció seis días más tarde.

Las medidas adoptadas por la Casa Blanca hicieron pensar en un ataque inminente contra la vecina isla. Incluso decretó un bloqueo naval durante 40 días en una medida unilateral que ofendía la soberanía nacional cubana.

Dadas esas circunstancias, el máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, ordenó poner en situación de alerta a las Fuerzas Armadas Revolucionarias a las 15:30 hora local, y después decretó la alarma de combate para toda la nación.

En una comparecencia ante la televisión y la radio nacional, el Comandante en Jefe refutó cada una de las imputaciones hechas contra Cuba por Kennedy.

El entonces primer ministro cubano dejó claro que no tenía obligación de rendir cuentas al Gobierno de los Estados Unidos y que éste no tenía derecho alguno de decidir el tipo de armas que Cuba debía o no tener. También rechazó categóricamente la pretensión estadounidense de inspeccionar el territorio cubano.

La posición cubana era clara; a pesar de la tensión que se vivía, este pequeño país mantuvo una postura soberana.

Los cohetes soviéticos no llegaron por casualidad. Luego del fracaso de la invasión por Playa Girón, Estados Unidos puso en marcha la Operación Mangosta, la cual incluía un plan secreto de invasión militar a Cuba, pero ahora de manera directa utilizando al ejército estadounidense.

Se planeaba iniciar el conflicto mediante una provocación tipo USS Maine que tuviera lugar en la Base Naval de Guantánamo o en las aguas jurisdiccionales de la Isla.

Los Servicios Secretos de Inteligencia soviéticos detectaron el plan de ataque inminente y notificaron a Cuba, a la cual proponen la instalación en el territorio nacional del misil balístico de alcance medio R-12, como medida disuasiva contra los planes del Gobierno estadounidense.

Fidel Castro entra en desacuerdo y le dice que con ese propósito, es preferible un acuerdo militar entre Cuba y la URSS.

En dicho tratado se establecería que una invasión a Cuba sería equivalente a un ataque directo a la Unión Soviética. Pero Nikita Jrushchov, entonces presidente de la URSS, no estuvo de acuerdo e insistió en que la instalación de los misiles no solo serviría para proteger a la Isla, sino también para aumentar la capacidad defensiva del bloque socialista.

El líder cubano acepta, pero sugiere que el traslado y la instalación de los proyectiles se realicen de forma pública. Sin embargo, los soviéticos se niegan a hacerlo antes de que los cohetes queden totalmente operativos.

A partir de la crisis tripartita, los diplomáticos de la URSS y Estados Unidos efectuaron negociaciones secretas, de las cuales excluyeron al líder histórico de la Revolución, a quien ni siquiera le consultaron sobre el tema.

Fidel Castro solicitó a Kruschov no ceder ante Kennedy, lo cual hizo. Mientras el arsenal nuclear se mantuvo bajo custodia exclusiva soviética.

El líder soviético impuso a Estados Unidos como parte del acuerdo bipartito que no atacarían a Cuba ni apoyarían grupo alguno con esa intención, lo cual incumplió el vecino país.

A principios de noviembre, y luego de que Kennedy aceptara la propuesta a espaldas del Comandante en Jefe, se desmanteló la base aérea soviética.

Los buques de la nación europea cargaron el armamento nuclear desplegado hasta entonces en Cuba, y el 20 de ese mes, el Gobierno norteamericano abandonó sus patrullajes navales alrededor de la isla.

La visita a Cuba dos días después del primer ministro soviético Anastás Mikoyán, puso punto final a la Crisis de Octubre cuando informó a Fidel Castro que la presencia militar de su país continuaría en Cuba, pero solo dotada de armas convencionales, a pesar de renovadas solicitudes de La Habana en sentido contrario.

Los tensos días vividos demostraron, una vez más, la capacidad de respuesta demostrada hasta hoy por los cubanos.

La Crisis de Octubre es una prueba de la firme convicción de la mayor de las Antillas de defender su soberanía, de que con la ayuda soviética o sin ella, el pueblo será capaz de mantener enhiesta su bandera.

Fuentes consultadas: Ecured e intervención del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, en la televisión y la radio nacional.

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