
Niños, adolescentes y jóvenes de las escuelas cercana se divierten con las travesuras de los payasos en el parqueo de la heladería Coppelia. Foto: Gilberto González
El Día Internacional de los Derechos Humanos ha devenido fiesta popular en Cuba, porque este es un país donde realmente se respetan, a despecho de los enemigos que intentan denigrar a la Revolución Cubana.
Es que en Cuba, los derechos fundamentales que preconizara desde épocas tempranas el Apóstol José Martí y defendiera valientemente Fidel Castro en su histórico alegato ante el tribunal que lo juzgara por asaltar el cuartel Moncada: el derecho a la educación, a la salud, a elegir libremente a quienes nos dirigen, a ser respetados y tratados por igual sin distinción de género, color de la piel o religión, se hicieron realidad el primero de enero de 1959.
Y a pesar de las inmensas limitaciones impuestas por la guerra sucia auspiciada por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos y algunos de sus lacayos, continúan respetándose.
Por eso, cada 10 de diciembre se activan áreas recreativas, culturales y comerciales en diversas áreas de La Habana, a las que acude el pueblo libremente a divertirse, comprar alguna chuchería o un libro, y pasar un rato agradable.

En varios quioscos se ofertan dulces finos, helados y otras chucherías, y no faltan los libros. Foto: Gilberto González García

En la calle se aprecia el movimiento normal de un lugar céntrico como lo es la esquina de las calles 23 y L, en El Vedado. Foto: Gilberto González García


