
Monumento en homenaje a la esclava Carlota, en Triunvirato, provincia de Matanzas. (Foto: lh3.ggpht.com)
Este sábado 23 de agosto de 2014, por esas coincidencias de la historia, siento que honramos doblemente, a la simbólica esclava Carlota, de la Cuba colonial; precoz sustento de la idiosincrasia rebelde de la mujer cubana y sus conquistas.
Y es que el 23 de agosto es el Día Internacional dedicado al recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición declarado por la UNESCO, pero se conmemora aquí además, otra efeméride de importante connotación emancipatoria, el aniversario 54 de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, cuyas raíces y objetivos se afincan en la propia cuna de nuestra nacionalidad y sus gestas libertarias.
¿Por qué el doble homenaje a Carlota? Es que la mujer cubana de hoy no es ajena a aquella herencia de coraje y lucha de sus antecesoras por los destinos colectivos, y su propia redención. Fue Carlota una esclava de origen lucumí, sublevada el 5 de noviembre de 1843, en el ingenio Triunvirato. Ella dirigió la rebelión que logró extenderse por la provincia de occidental de Matanzas, a las dotaciones de varios ingenios y numerosos cafetales y fincas ganaderas. Carlota murió combatiendo en su intento por liberar a otros esclavos. Como homenaje a esta mujer de sangre africana, la misión internacionalista de Cuba en la República Popular de Angola fue bautizada con su nombre.
Podríamos mencionar muchos más ejemplos que relacionan el devenir histórico de la abolición, la lucha por la independencia, y la base patriótica de nuestra organización femenina que ha concedido un papel protagónico a la mujeres en la sociedad: Rosa, “la Bayamesa”, esclava negra que alcanzó grados de capitana participando activamente en las cargas al machete; Carmita Cancio, “la Negra”, colaboradora de Carlos Manuel de Céspedes que transportaba armas, alimentos y mensajes a los mambises.
Lo cierto es que el 23 de agosto, fecha de fundación de la FMC y las razones de existencia, tiene hilos tejidos en su génesis con el acontecimiento que da lugar a la efeméride del Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, conjunción de hechos pretéritos y presentes que confirman la importancia de la evocación y transmisión de la memoria histórica de nuestro pueblo a las nuevas generaciones de cubanos y cubanas.
Compartir la historia común y a la vez diversa de la Trata de Esclavos y de su Abolición, a que nos llama la efeméride mundial de este día, autentifica también, la cada vez mayor unidad regional latinoamericana, y más allá, contribuye al necesario diálogo intercultural, al conocimiento y al respeto entre seres humanos de todas las latitudes.
