El orgullo de ser mujer

La mujer cubana brilla en todas las esferas de la sociedad. (Foto: Archivo Radio COCO)

La mujer cubana brilla en todas las esferas de la sociedad. (Foto: Archivo Radio COCO)

¿Ha escuchado usted decir alguna vez que las mujeres tienen doble jornada laboral: el trabajo y la casa? Pues es verdad.

¡Que bueno sería que siempre los hombres compartieran las tareas del hogar; que en algunos centros laborales no las midieran igual que a los hombres a la hora de otorgarle la condición de cumplidora o destacada en la emulación, ya que a veces ellas llegan tarde o faltan por  enfermedades de sus hijos; y que por ejemplo, al abordar un ómnibus, los hombres las dejaran pasar primero, y les ofrecieran el asiento si las ven de pie.

Desde 1959 la Revolución las colocó en igualdad de condiciones junto a los hombres; así vemos que las féminas están en la primera fila en disímiles tareas, como pueden ser la docencia, el parlamento, la defensa de la Patria, y centros de investigación, entre otros.

También se destaca la preocupación del sistema de salud cubano por ellas. Existen un grupo de programas a su favor que chequea sistemáticamente su bienestar, entre estos: el materno infantil, así como los de detección precoz del cáncer cérvico-uterino y de mamas, de una maternidad y paternidad conscientes, de atención al adulto mayor que incluye a las mujeres, de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

La naturaleza fue bondadosa con las mujeres al otorgarle privilegios que sólo ellas poseen como la maternidad, condición donde ellas se alzan victoriosas, no obstante el sacrificio que significa ser madre. El líder histórico de la Revolución Fidel Castro las llamó en una ocasión el taller natural donde se forja la vida.

No caben dudas de que se sienten felices de serlo ya que están realizadas como seres humanos en la sociedad en que viven y también satisfechas por transitar por la vida junto a ellos, que cada día ganan más conciencia de lo que representan.

Cierto es también que en ellas recae aún con mayor fuerza la educación y atención de los hijos, las tareas del hogar que tanto cansan, sin olvidar las múltiples carencias impuestas por el bloqueo imperialista que a diario enfrentan.

Ellas son el alma de los hogares, el motor impulsor  de los proyectos en la familia, además de cumplir con el papel que tienen en la sociedad como obreras, doctoras, estomatólogas, enfermeras, así como dirigentes. Están también en tareas prioritarias de la economía y los servicios y en todos los frentes sobresalen por su talento y responsabilidad.

Usted que es amigo, esposo, compañero, hermano o vecino de algunas o muchas mujeres, piense en lo anterior y todos los días considérelas más, proporcióneles momentos agradables a quienes tan desinteresadamente dan lo más preciado que existe: la vida.

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