
Si hay tantas posibilidades para que los niños se diviertan de manera sana ¿por qué someterlos a una m´sica que, aún para los adultos, resulta grosera y agresiva? Foto: Radio Rebelde
Hace unos días fui invitada al cumpleaños de Carina, su primer añito, una fiesta alegre y dinámica, con payasos, rifas, canciones infantiles y juegos que parecía la velada perfecta, en un ambiente donde se respiró el frescor de la niñez.
Horas después todo cambió; la fiesta dio un vuelco total, ya no se escuchaba en el salón la música de Teresita Fernández con su Gatico Vinagrito, o Liuba María Hevia con su famoso tema Estela, granito de canela. En su lugar sonaba el “himno de la juventud”, como se hace nombrar en la calle un tema del intérprete Chocolate, que por su título tan despectivo no es necesario nombrar.
El reggaetón y sus temas, con letras no estimuladas por las reglas del buen gusto y la belleza, sino más bien por el irrespeto, se han vuelto virales en nuestro país. Además de escucharlas en fiestas de adultos o discotecas nos acompañan en los ómnibus y otros lugares, incluidos algunos donde los niños tienen su espacio.
En la época de mis padres, los niños escuchaban esos temas infantiles que ahora algunos tarareamos y, sin duda, las letras de las canciones eran más instructivas, fomentaban el buen gusto y hacían viajar por un mundo de imaginación y sueños.
Ahora el reggaetón lo inunda todo, se trata de un género musical que se ha fusionado bastante y su ritmo seduce, pero la mayoría de los temas incitan a la violencia, la desunión, la mala conducta, el machismo y el desprecio hacia la figura femenina.
Los niños y jóvenes, al tiempo que reciben las influencias de ese ritmo, también incorporan en su vida cotidiana los modales y actitudes de los cultores de esa música.
No pocos pequeños llegan a ser grandes consumidores del género, les gusta cantar y divertirse al ritmo de las canciones más pegajosas. Nadie duda que este ritmo hace mover el esqueleto a muchas personas, pero cuando escucho a mis sobrinos de ocho años cantar las letras a pesar de no entender ni una palabra o frase como “soy negro, soy feo pero soy tu asesino”, “mami vamos hacer travesuras, tú estás bien dura, no me puedo contener”, se me ponen los pelos de punta.
La música es uno de los principales elementos en la educación cultural y tiene gran influencia en las conductas y emociones que reflejan los seres humanos, es un instrumento de aprendizaje.
Debemos preocuparnos no solo por la salud y el aprendizaje de nuestros infantes, sino también por lo que ellos escuchan diariamente a través de diversos medios. Debemos garantizarles un disfrute y una recreación sana, con canciones que estimulen la creatividad y no empañen la fantasía.


