
La Policía Nacional Revolucionaria se ha encargado de preservar la tranquilidad ciudadana, disciplina social y económica, durante más de medio siglo de virtuoso protagonismo histórico en Cuba. (Foto: cubanet.org)
La Policía Nacional Revolucionaria (PNR) preserva la tranquilidad ciudadana, disciplina social y económica, durante más de medio siglo de virtuoso protagonismo histórico en Cuba.
Muy diferente a otros cuerpos del orden, particularmente represivos, la fundación oficial el cinco de enero de 1959 de esta institución del Estado cubano, constituye un baluarte en la salvaguarda del orden interior del país, para lo cual aglutina a miles de jóvenes combatientes, entre hombres y mujeres del pueblo, dispuestos a defender las conquistas del sistema socialista.
La acción cotidiana proclama autoridad, de acuerdo a principios heredados de las más genuinas tradiciones de lucha de los mambises que lucharon contra el colonialismo español y del Ejército Rebelde, que resumió la ética considerada, para disfrutar de una patria independiente y soberana.
Por la equidad y justicia social, la PNR en la isla caribeña es un cuerpo integrador, perteneciente al Ministerio del Interior (MININT), que se contrapone a los métodos, otrora abominables de una fuerza impositiva y dictatorial dejada atrás con el triunfo revolucionario, liderado por Fidel Castro Ruz.
Junto al pueblo, la labor cotidiana de los agentes del orden es muchas veces digna de ponderar, por el altruismo que han sido capaces de demostrarle al enemigo. Múltiples manifestaciones de la naturaleza de maldad, ocasionan daños irreversibles, por lo que infinidad de combatientes han sufrido hasta ofrendar su vida, en la defensa de ideales de justicia.
Cada tiempo reserva momentos trascendentales en la historia de los pueblos, y los miembros de la PNR protagonizaron importantes hazañas desde los primeros momentos del triunfo revolucionario, obstaculizaron el avance de los grupos mercenarios y de oposición, frustraron hechos vandálicos contra la población civil y los objetivos económicos.
Por ello, este nueve de enero, los jóvenes Rolando Pérez Quintosa, Yuri Gómez Reynoso, Orosmán Dueñas Valero y Rafael Guevara Borges, conocidos como los Mártires de Tarará, fueron recordados en un acto político, presidido por el General de Brigada Jesús Becerra Morciego, Jefe de la Dirección General de la Policía Nacional Revolucionaria.
A 22 años de su desaparición física las palabras del líder de la Revolución, Fidel Castro, refiriéndose al hecho perpetrado en 1992, todavía repercuten en el eco del tiempo: “Asesinar es repugnante. Asesinar a hombres desarmados y amarrados es, sencillamente, monstruoso”.
En la Base Náutica de Tarará, situada al este de la capital cubana, en la madrugada de aquel frío enero, elementos contrarrevolucionarios perpetraron el monstruoso crimen, en su pretensión de sustraer una embarcación para abandonar de forma ilegal el país.
Hoy todavía reciben tributo aquellos hombres, que murieron asesinados en la plenitud de su deseo de ser útiles y vivir decorosamente; a sus familiares, se les hizo partícipes del reconocimiento póstumo, en agradecimiento y deuda eterna por las generosas vidas que se opusieron al vandalismo.
Recordar el hecho histórico, es oportuno para referirse también al ejemplo multiplicado hoy en el accionar abnegado de las nuevas generaciones de combatientes, por lo que 115 jóvenes del sistema de la PNR, fueron distinguidos con el reconocimiento Mérito al Valor que otorga la UJC, a los más destacados en el cumplimiento de las tareas y misiones asignadas.
Actualmente, los combatientes del orden interior encaran nuevos y difíciles retos en el enfrentamiento a los vestigios de delito, corrupción e ilegalidades que aún pretenden persistir en los barrios y comunidades, en una sociedad moderna que dice ¡NO a las indisciplinas sociales!, en este enero de recuerdos y abnegado servicio.

