Los principios éticos de la Revolución Cubana se cumplen a través de la acción cotidiana del pueblo, de donde los estudiantes universitarios son un bastión de esperanza perenne para la transformación de una sociedad próspera y sustentable.
De ahí parte la palabra iluminada y convencida que hace más de cinco décadas atrás fue empleada por el cubano argentino Ernesto Che Guevara, durante su conferencia en la Facultad de Tecnología de la Universidad de La Habana, a propósito del rol que debe desempeñar cada joven incorporado al desarrollo social, desde la posición privilegiada de alumno formado en las diferentes áreas de la enseñanza superior en Cuba.
“A nosotros nos toca vivir esta época histórica de nuestro Continente y nos toca ser vanguardia y baluarte de nuestras ideas que se trasladan hacia estas regiones que encarnan en el pueblo, que se hacen carne en el pueblo, y que le dan fuerza suficiente para resistir los embates de un enemigo todavía muy poderoso”, expresaba el Guerrillero Heroico con la vigencia de un sentir no olvidado por las generaciones presentes.
Aunque cada período histórico requiere el análisis, preparación y disponibilidad humana presta a decidir por un camino, la enseñanza del entonces Ministro de Industrias estimula el pensamiento de los jóvenes universitarios que desde entonces responden a los imperativos de paz, unidad continental y desarrollo socio-económico, sin descuidar la necesidad de estar alertas ante la desigualdad y pobreza que forma parte de la realidad mundial.
Esta es la idea considerada como el más potencial enemigo común en la mayoría de los pueblos, ante lo cual las nuevas generaciones de cubanos deben hacer suya la exhortación del Comandante guerrillero referida al aprendizaje teórico y práctico, intensificado en la mejor administración y planificación de los recursos disponibles, con mentalidad de progreso económico y sentido humano de responsabilidad.
“Aumentar la producción, aumentar la productividad, luchar por el ahorro, por los costos, hacer innovaciones tecnológicas de todo tipo. Esta debe ser la meta fundamental” dijo el Che refiriéndose a quienes se forman en las universidades cubanas, para multiplicar el concepto de que el socialismo significa igualdad de derechos y de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo, y se ratifica el principio de que en esta sociedad nadie quedará desamparado.
Es necesario entones regresar al discurso del Che, como uno de los más valiosos precursores de la dignidad universal en el pasado siglo, para recordar a los universitarios de hoy cuán importante puede ser el aporte académico aparejado al desarrollo de la conciencia social llevado a la práctica ciudadana, como estudiante y revolucionario de todos los tiempos.


