Evocación a Juan Almeida

Juan Almeida estuvo toda su vida de pie en tierra con Fidel y la Revolución. Foto: Archivo Granma

Juan Almeida estuvo toda su vida de pie en tierra con Fidel y la Revolución. Foto: Archivo Granma

Hace hoy 90 años nació un habanero, Juan Almeida Bosque, quien desde sus 81 años vividos, entregó 57, o sea, casi las tres cuartas partes a la lucha revolucionaria, integrado a la vanguardia de los que más se sacrificaron o arriesgaron por la libertad de su pueblo y la dignificación de la patria.

En Cuba, las diferentes etapas de la Revolución se caracterizaron por sacudidas telúricas, radicales, llevadas al trasfondo de las problemáticas sociales; empeños de tanta grandeza motivaron a hombres y mujeres que respondieron al llamado de su momento, afrontando las consecuencias del magno compromiso para defender principios impostergables en bien de las mayorías.

Uno de ellos fue Almeida, quien andaba buscando caminos para ir en pos de la soñada justicia social y los encontró en el programa planteado por Fidel Castro, junto al que combatió como uno más en aquel ejemplo reivindicador que fue el asalto al Moncada, porque su aguante ya no podía más, viendo a su país convertido en una Neocolonia por los politiqueros, quienes lo habían vendido bien barato al capital del imperio yanqui.

En lo adelante solo tuvo por objetivo el entregarse por entero a la lucha como soldado del pueblo, y si después del memorable 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba vivió los avatares del Presidio Político, del exilio en México, la odisea del yate Granma y la dura experiencia guerrillera, solo supo ver en cada una de esas muchas páginas de su existencia lecciones en las que fue llenándose de vivencias para aprender el difícil oficio del revolucionario.

Y no hablemos de cuánto hizo después, siempre entre los primeros, sin apenas tomarse un alto para disfrutar la victoria, porque el Comandante en Jefe lo había alertado acerca de que a partir de entonces todo sería más difícil y así ha sido.

Sin pretender otra cosa que cumplir con su deber al precio que fuera necesario, aquel albañil pobre y para colmo negro saltó de su total anonimato a la condición de indiscutido héroe para la sociedad.

La historia personal de Juan Almeida Bosque se parece a la de Antonio Maceo, en similitudes de origen, valor, talento político, capacidad como organizador y fidelidad a la causa.

La fecha de cumpleaños de alguien es siempre un acontecimiento suficientemente feliz para los más allegados, pero si el homenaje trasciende el marco familiar y se celebra, como ahora se hace, las razones para tal dimensión hay que buscarlas en la historia del país, ya que es en ella donde tiene su definitivo sitial.

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