
De manera natural, los abuelos comparten su vida y vivencias con los niños, adolescentes y jóvenes. (Foto: www.escambray.cu)
Una vez más el tema inclusión aflora en Cuba, a partir de la necesaria labor educativa que insiste en abolir todo tipo de discriminación racial, de género, discapacidad humana o preferencia sexual, siempre en pos de la equidad y el bienestar humano.
La más reciente demostración, este jueves 5 de agosto abogó por una más amplia visión ciudadana contra la violencia, por la paz y a favor de la protección femenina en su desempeño en cualquier aspecto de la vida, independientemente de su edad, nivel cultural y empoderamiento social logrado según la legislación vigente.
Como parte de las prioridades actuales de los cubanos, inmersos en una etapa de profundas transformaciones socioeconómicas, la inclusión conlleva a una relación cotidiana que celebra nuevas oportunidades y defiende las conquistas de la Revolución cubana luego de más de medio siglo de enseñanza comunitaria, a la cual se integran las organizaciones políticas y de masas.
Así, por ejemplo, el movimiento sindical agrupado en la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), también desarrolla conferencias y talleres vinculados a este contenido social que se incluye en el concepto Revolución de Fidel Castro: “(…) igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”.
Sobre el particular Ulises Guilarte de Nacimiento, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y secretario general de la CTC, subrayó la importancia de consolidar espacios laborales más inclusivos, a la vez que llamó a la reflexión acerca del respeto a la libre y plena orientación sexual, por segunda ocasión durante la IX Jornada contra la Homofobia y la Transfobia, en mayo último.
Por ello, como representantes de la clase obrera en el poder, los sindicatos tienen entre sus principales funciones la de organizar, educar y representar a todos los trabajadores en función del disfrute de la libertad política, justicia social, bienestar individual y colectivo, unido a la solidaridad humana, “sin exclusión alguna”, expresó en esa ocasión.
Precisamente, el Código de Trabajo legaliza entre sus principios fundamentales el derecho y deber social a las labores sindicalizadas, sin distinción de color de la piel, creencias religiosas, identidad de género, orientación sexual, origen territorial o discapacidad, lo cual examina y somete a debate el tema inclusión en Cuba.

