Infancia: etapa que transcurre veloz como un soplo

Cuando somos adultos nos percatamos mejor de lo hermosa que es la infancia; un tiempo en que vamos por la vida descubriendo maravillas de manos de la imaginación. Foto: Cubasí

Cuando somos adultos nos percatamos mejor de lo hermosa que es la infancia; un tiempo en que vamos por la vida descubriendo maravillas de manos de la imaginación. Foto: Cubasí

Sin pedir permiso la alegría entra a las casas donde viven los niños para contagiar al resto de la familia que se privilegia de tenerlos.

Cuando somos adultos nos percatamos mejor de lo hermosa que es la infancia; un tiempo en que vamos por la vida descubriendo maravillas de manos de la imaginación.

Tiempo de risas y juegos, de travesuras, de decir sin reparos lo primero que nos viene a la mente, de los amigos de la escuela y el barrio, y de los  mimos de los padres.

De aprender de los libros y la naturaleza, admirar a la maestra y querer ser como ella, del olor a libros y a la escuela, del nerviosismo por los exámenes, la felicidad por las vacaciones y las fiestas de cumpleaños.

De colores se visten los días y sorprenden la corbata roja de los camaleones, el croar de las ranas, la hilera de hormigas, la oruga que deviene mariposa, el arcoiris luego de la lluvia, y hasta el reflejo del cielo en el mar. La curiosidad es insaciable y llueven los por qué hasta lo infinito.

Sin crecer, se es piloto, maestra, maquinista o doctora; basta sólo con alzar los brazos para tocar las nubes. Que privilegio ser niño, más aún en Cuba, un país pequeño del Caribe, donde son príncipes y tesoros de los adultos.

Una complicidad especial se establece entre los pequeños, donde están excluidos los mayores; todo, absolutamente todo, se logra cuando se es niño; ni siquiera es imposible alcanzar un colibrí.

Etapa que transcurre veloz como un soplo, es también regalo inapreciable de la vida. Reino de la inocencia, que alberga los sentimientos más puros; de adultos vuelven los recuerdos de la infancia y con ellos la añoranza de volver a serlo.

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