Origen y desarrollo del Instituto de Investigaciones de Pastos y Forrajes

Jahel Echevarría, directora en funciones del IIPF. Foto: Mónica Vilariño

Jahel Echevarría, directora en funciones del IIPF. Foto: Mónica Vilariño

Durante una visita al Instituto de Investigaciones de Pastos y Forrajes (IIPF), se conoció a través de la master en Ciencias Jahel Echevarría, directora en funciones del centro, el origen y desarrollo de este.

Corría el año 1969, Fidel Castro se había impuesto para sí, para el Partido Comunista de Cuba y el Gobierno la meta de alcanzar en 1970 una producción de azúcar de 10 millones de toneladas para aprovechar los altos precios que tenía este alimento en el mercado internacional y teniendo en cuenta las necesidades de divisas para el desarrollo del país.

Esta gigantesca meta representaba duplicar la producción histórica, pero el pueblo la acogió, dispuesto a cualquier sacrificio para sembrar y cortar cientos de miles de hectáreas en tiempo record.

En medio de esta titánica tarea, el líder de la Revolución cubana, venía pensando y actuando en otra no menos colosal: el crecimiento y transformación de la ganadería vacuna. Con la visión de que la primera acción sería la mejora genética de los rebaños y simultáneamente la sustitución de los pastos naturales de baja calidad y rendimiento por pastos cultivados y la introducción de leguminosas.

Tan temprano como enero de 1969, en el acto celebrado en el incipiente Plan Experimental Genético Niña Bonita, en ocasión de hacer entrega de 72 viviendas a sus trabajadores, el Comandante en Jefe explicó a los allí presentes las características y los objetivos de esa gran obra que se estaba creando.

Así quedó oficialmente constituida la que se llamó en ese momento Micro-estación de pastos Niña Bonita. Tres años después publica sus primeros resultados en lo referente al comportamiento de 10 gramíneas y tres leguminosas sometidas a diferentes regímenes de manejo con vacas.

Hasta el año 1977, con la aprobación y apoyo del Ministerio de la Agricultura (MINAG), se habían creado otras 10 estaciones en las provincias más ganaderas. Con la consolidación de esta red, el personal técnico y el equipamiento necesario, el MINAG decide elevar la categoría del centro a Instituto de Investigaciones en 1985.

En los primeros años de la década del 90 solo quedaron las estaciones de Sancti Spíritus, Camagüey y Las Tunas bajo el control administrativo de la sede central de La Habana; pero con la recuperación económica del país en los últimos años, se logró la reincorporación al instituto de las estaciones de Villa Clara, Pinar del Río y grupos de difusión tecnológica en Holguín y Guantánamo.

Sería imposible relacionar en este espacio los resultados científicos y tecnológicos obtenidos a lo largo de estos 47 años de existencia de la entidad, los cuales han permitido generar cientos de publicaciones en revistas científicas, libros de texto, creación de normas e instructivos técnicos, desarrollo de tecnologías integrales, sistemas de producción de leche y carne basadas en el uso intensivo de pastos, forrajes y plantas proteicas.

Entre estos resultados, merecen ser destacados la caracterización de los principales ecosistemas ganaderos del país y la definición de las mejores especies de gramíneas, leguminosas y otras plantas forrajeras para cada lugar.

Desde su fundación hasta la actualidad, el IIPF ha mantenido una filosofía de trabajo basada en el convencimiento de que la ganadería tiene que desarrollarse sobre la plataforma de una alta utilización de los pastos y forrajes y que esto solo se logra con un fuerte trabajo de investigación científica y su extensión en la práctica productiva.

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