La delación fue evidente en Humboldt 7

Foto: Internet/Montaje: Yelemny Estopiñán Rivero

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Los jóvenes caídos en Humboldt 7 siguieron el ejemplo extraordinario de José Antonio Echeverría y su amor a la patria los perpetúa en el tiempo y en las nuevas generaciones de cubanos que los admiran.

José Machado Rodríguez, “Machadito”, Juan Pedro Carbó Serviá y Fructuoso Rodríguez Pérez eran destacados dirigentes del movimiento estudiantil revolucionario, incorporados el día del golpe militar dado por Fulgencio Batista en 1952. Eran sobrevivientes del ataque al Palacio Presidencial, por lo que a partir de ese momento vivían acechados por el peligro.

El edificio número siete de la calle Humboldt, en La Habana, será recordado siempre por el pueblo cubano como el lugar donde se perpetró el 20 de abril de 1957 uno de los crímenes más horrendos de la dictadura batistiana contra cuatro jóvenes revolucionarios.

El 13 de marzo de 1957 se produjeron por fuerzas del Directorio Revolucionario dos acciones de importancia: el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj; un grupo de combatientes clandestinos trató de ajusticiar al tirano y convocar al pueblo a la Universidad de La Habana, donde recibirían armas para luchar contra el régimen.

Los días que sucedieron fueron aprovechados por la tiranía para intensificar la persecución a los sobrevivientes de aquella acción. Los sicarios del dictador los buscaban a todas horas.

La acción no tuvo el éxito esperado y algunos revolucionarios murieron durante el enfrentamiento, otros fueron heridos y el resto se escondió en lugares de aparente seguridad, hasta que pudieran reiniciarse las actividades para derrocar al régimen imperante.

Llegaron el 19 de abril al apartamento 201 del edificio situado en la calle Humboldt 7, de la capital cubana, sitio conseguido por otro apasionado en hacer justicia: Joe Westbrook Rosales, asaltante también del Palacio Presidencial.

La delación fue evidente. Ese mismo día, para mal de todos visitó el local Marcos Rodríguez, “Marquito”, quien no gozaba de la confianza de ellos.

Marquito se retira y rápidamente entra en contacto con el sicario Esteban Ventura Novo, quien integraba las fuerzas de la policía desde la década del 30. Ocupó la jefatura de la Quinta Estación de Policía de La Habana y el cargo de coronel durante la dictadura batistiana.

Nada más parecido a una bestia que aquel hombre, si es justo nombrarlo así, que torturó y asesinó a cientos de jóvenes que representaban lo mejor de la juventud cubana.

En horas de la tarde del 20 de abril, son asaltados por los esbirros al servicio de la dictadura de Batista; conocedores del momento que vivían trataron de escapar, más todo fue imposible. Los cuatros fueron masacrados a balazos.

Enrique Rodríguez Loeches, combatiente de la época, declaró sobre los hechos: “Joe llegó al apartamento de abajo y pidió a la inquilina que lo dejara estar en la sala como si fuera una visita. Poco después tocaron a la puerta y él abrió. Fue reconocido por los sicarios y aunque ella suplicó por la vida del joven, este apenas caminó unos pasos cuando una ráfaga de ametralladora segó su vida. Tenía poco más de 20 años”.

Rodríguez Loeches continuó su testimonio y señaló: “Machadito y Fructuoso se lanzaron por una ventana hacia la planta baja. Cayeron en un pasadizo tan largo y estrecho que pertenecía a una agencia de automóviles. Al final había una verja con un candado que les impedía salir.

“Como el lugar desde el que cayeron era demasiado alto, Fructuoso yacía inconsciente en el suelo, mientras Machadito hacia esfuerzos supremos por levantarse sin lograrlo, pues se había fracturado los dos tobillos. Los sicarios introdujeron una ametralladora entre los barrotes y ambos luchadores fueron rematados a balazos”.

Luego se refirió a Juan Pedro Carbó Serviá, cuando dijo: “Carbó se dirigió al elevador, pero fue interceptado poco antes de llegar y ametrallado a boca de jarro de forma inmisericorde”.

A partir de ese día, cada 20 de abril devino homenaje a aquellos valerosos jóvenes que de forma generosa entregaron su vida a la patria.

Fuentes consultadas: Periódico La Demajagua y archivo de la periodista.

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