
Los padres somos los mejores modelos a la hora de enseñarles modales a nuestros hijos. Foto: blog.quehagoconlosnenes.com
Muchas veces habrás escuchado lo importante que es cuidar de las buenas formas en cualquier ámbito. En un principio, puede que no parezca muy importante, e incluso que se haya preguntado alguna vez ¿por qué son importantes los buenos modales?
Es muy sencillo, los buenos modales son necesarios para vivir en sociedad, y conseguir las metas que se ha propuesto para poder disfrutar de una vida tranquila, una convivencia pacífica y sin necesidad de recibir críticas por su forma de comportarse tanto en familia como en sociedad.
Desde pequeño escuchamos frases como, “siéntate como una persona educada, no lo hagas de esa manera”, “pide las cosas por favor”, “da las gracias por todo”, entre otras frases.
Hay que saber enseñar y razonar el por qué de muchas de las reglas básicas de comportamiento a los menores sin exagerar, haciéndoles entender lo importante que es tener una buena educación formal, tanto en la escuela como en sus relaciones interpersonales.
El buen trato con los demás, hablar y escuchar, comportarse en la mesa y respetar a los mayores, es manera de tener buenos modales.
Un persona mal educada que no saluda o se despide con cortesía, que se lame los dedos mientras come, que haga ruidos innecesarios o escuche música a un nivel exagerado que moleste a los demás, que hable en un tono alto o diciendo palabras obscenas sin respetar jerarquías de edades o géneros, no es bien recibida ni por amigos ni por familiares, ya que éstos pueden sentirse avergonzados con tal comportamiento.
Las reglas de cortesía y la buena educación son el pasaporte sin el cual no se puede viajar por la vida, tener una buena educación ayuda a tratar con los amigos y familiares.
Pero también hay que enseñar a preguntar, para poder responder a cuestiones que son nuevas en determinadas situaciones o circunstancias. Cualquier momento es bueno para aprender. Solo hay que fijarse en el buen comportamiento de los demás, y sacar lo mejor de esos momentos.
Sin duda alguna, vivimos cada vez en un mundo más informal, pero no por eso debemos dejar a un lado la buena educación y las buenas maneras.

