De la mano del compromiso va el 500 de La Habana

Foto tomada de la Agencia Cubana de Noticias.

Alegría y movimiento en las calles, música y arte a todo color, eso se respira en La Habana, una ciudad que llega a sus 500 años.

La más populosa de las demarcaciones cubanas prepara una inmensa fiesta que acogerá lo más criollo de las tradiciones cubanas, grandes ferias, bailables multitudinarios y otros eventos culturales, a los que asistirán no solo los capitalinos sino también personalidades del exterior.

La Habana luce en cada municipio una imagen renovada, fachadas recién pintadas tanto de viviendas como de instituciones públicas, ello ha sido posible gracias al concurso de cada una de las entidades y en particular del Gobierno en la ciudad.

En cuanto a la población, desde esta plataforma digital se convoca a festejar con alegría y disciplina el quinto centenario de la urbe. En este sentido, no puede faltar el llamado a cuidar de las áreas comunes, esas que se han embellecido para que el entorno coincida con el de una ciudad maravillosa.

Los servicios asociados al disfrute y esparcimiento de la sociedad son vitales en este tipo de festejos, de ahí que también para aquellos que sirven al público, va el llamado a la cortesía, al carisma y a la amabilidad en el trato a los clientes. Estos valores son ideales de una sociedad digna, de una ciudad emblemática para la humanidad, como La Habana.

De nada sirven las hermosas instalaciones, la demanda de las ofertas gastronómicas o de los servicios que brindan, si el público no se siente bien asistiendo a ellas.

Hace pocos días, la solidaridad, el respeto y la unión permitieron sortear con éxito una difícil y compleja situación energética. De ahí aprendimos una lección. Esa entrega y responsabilidad son necesarias hoy para mantener lo que se ha logrado.

Lo que queda es unirnos para que la capital cubana brille, no solo por la belleza de su entorno, sino también por la cultura cívica de su gente.

¿Qué se espera para estos festejos por el 500 aniversario? Que las personas sientan orgullo por la ciudad, que festejen y, sobre todo, que se comprometan en su cuidado y en hacerla cada día más real y maravillosa.

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