Decía el Apóstol cubano José Martí que la mejor forma de juzgar el carácter de un país es a través de sus niñas y niños. Me viene a la mente hoy este pensamiento por la avalancha de imágenes que diariamente nos impactan: como la instantánea del infante sirio muerto en una playa de Europa; los cada vez más regulares “accidentes” con armas de fuego en los Estados Unidos; o simplemente las incontables fotografías que capturan la pérdida de la inocencia de millones de menores por culpa del trabajo forzado o la prostitución infantil.
Por eso los cubanos debemos enorgullecernos de vivir en un país donde el primer derecho humano es el referente a la vida y protección de los seres más importantes para la sociedad, nuestros hijos. Así celebran ellos el Día de los Derechos Humanos:

A diferencia de otros países, en Cuba los niños pueden jugar con alegría, sin preocuparse por su salud, educación o cualquier otro derecho fundamental para la vida.

Los niños cubanos agradecen el privilegio de haber nacido en un país que se preocupa no solo por su educación, sino por la constante elevación de su cultura general.







