La vida es bella

Diseño: Yelemny Estopiñán Rivero

Diseño: Yelemny Estopiñán Rivero

La multipremiada película La vida es bella, de 1997, escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni, cuenta la historia de un joven llamado Guido que llega a un pequeño pueblo de la Toscana italiana con la intención de abrir una librería.

En la pequeña ciudad conocerá a Dora, la prometida del fascista Ferruccio, con la que conseguirá casarse y tener un hijo. Con la llegada de la guerra los tres serán internados en un campo de concentración, donde Guido hará lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo es tan solo un juego. Y lo logró.

Sin lugar a dudas se puede afirmar que el filme constituye una fuente de inspiración para muchos, que mediante la imaginación pudieran revertir en cuestiones agradables los malos momentos a los cuales se enfrentan en su diario quehacer.

Si se hace un análisis en paralelo con la película, en la vida cotidiana es ponerse en función de no dejarse provocar por aquellos que hacen infelices a los demás, ya sea por su carácter prepotente, dando malos tratos, quejándose de todo, lo bueno y lo malo, sin discriminar, e inconformes sin límites con lo que les ha tocado.

En el saco de lo desagradable se almacenan, entre otros, los buenos días no contestados, las caras hoscas en la mañana, las no respuestas a la solicitud de una información, la lentitud infinita de las dependientas de la farmacia o el mercado, el calor de un mediodía de julio y agosto, jefes de mal carácter, y así un sinfín de situaciones que llenan de tensión, angustias y promueven la inercia y el desconsuelo.

Se debe de andar con el objetivo de encontrar el lado positivo de las cosas, como hizo Guido, el protagonista de La vida es bella. El suyo fue que su hijo no se percatara de todo lo malo que sucedía a su alrededor y viviera con la idea de ganar puntos que lo llevaran al primer lugar en el juego que creara especialmente para él, donde ganaría un tanque de verdad.

A toda la negación de lo alegre, estimulante y movilizativo, se sobrepone en la realidad que vivimos, pensar, sin dudas, que la vida es bella vestida de un arcoíris, y constituye a la vez un regalo de la naturaleza.

Si pensamos así todo lo demás carecerá de importancia y andaremos por la vida alegres, animosos, sonrientes y en espera siempre de que algo bueno suceda.

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