
Con la modernidad los buenos modales parecen ir en merma. Diseño: Gilberto González García
Hoy quisiera compartir con ustedes sobre un tema que nos golpea con creces en estos tiempos, se trata de la cortesía y la urbanidad, conceptos para nada reñidos con la tan llevada y traída modernidad.
La urbanidad según conocedores en la materia, es el conjunto de habilidades y actitudes que nos permiten relacionarnos adecuadamente con las personas que nos rodean y donde se incluyen no solo el buen modo y trato hacia los demás, sino también el cuidado de la comunicación en todos sus aspectos.
En ese morral cabe de todo un poco, desde el lenguaje, el aseo personal, el porte y aspecto, detalles imprescindibles para salir airosos en nuestro andar por la vida, y eso es vital en cualquier cultura, grupo social e incluso entre personas de diferentes edades.
Como contrapartida de la urbanidad están la grosería, la indelicadeza, la ausencia de tacto en el tratamiento hacia los demás y que tanto daño le hacen a las relaciones humanas y, sobre todo, a la imagen de la persona que así se comporta.
Hoy he seleccionado para compartir con ustedes un grupo de refranes y proverbios procedentes de Cuba, Latinoamérica, Europa, África, Medio Oriente, la China y el Japón, que dan fe de cuanto aquí les he dicho.
“Cortesía y buen hablar, cien puertas nos abrirán”, dicen los ingleses, quienes afirman que “la urbanidad no cuesta nada”.
Los franceses, por su parte, dicen que “la cortesía no cuesta nada y con ella se logra mucho” y que “el hablar con amabilidad no daña la lengua”.
Los españoles están convencidos de que “las buenas palabras quebrantan peñas y ablandan corazones”.
Para los judíos sefardíes “Boca dulce abre puerta de hierro”; los japoneses afirman que “no hay espada contra la simpatía”; para los búlgaros “buena palabra es llave de oro”, y para los rusos “una palabra amable es mejor que un gran pastel”.
Un refrán africano aconseja que “Dulcemente, dulcemente acabarás por atrapar al mono en el palmar”. Salomón en sus proverbios dice que “hay cosas que no se compran con dinero y sí con buenas formas o palabras, porque las palabras amables convencen mejor”.
Y nosotros los cubanos hemos aprendido muy bien que “con buenos modos se saca al cimarrón del monte”.
Por eso es que resulta tan importante cultivar la cortesía en nuestro accionar diario, con ella estamos mostrando consideración, educación, respeto, el afecto que sentimos hacia las personas que nos rodean, pero sobre todas las cosas el que sentimos hacia nosotros mismos como seres humanos.
Un acto de urbanidad abrirá murallas y una actitud grosera, chabacana, vulgar, paralizará a cualquiera y lo peor, dejará una pésima impresión en aquellos que le conocen o han sido testigos de tales comportamientos.
Las habilidades sociales se aprenden y perfeccionan a lo largo de la vida y para lograrlas son imprescindibles ingredientes como la buena voluntad, la armonía y, sobre todo, la existencia de amor.

buenas maneras de reflexionar en el accionar diario , y los buenos modales , hace falta a nuestro pueblo persuadir mas sobre el tema que esta escrito con dulcura , sabiduria , y reflexion