A mitad de camino entre La Habana y Varadero, yendo por la Vía Blanca, llama la atención una curiosa columna de piedra, que semeja la figura de un hombre, envuelto en una capa.
Es el Peñón del Fraile, atractivo natural que se complementa con el parador de igual nombre, perteneciente al grupo extrahotelero Palmares.
Este centro es internacionalmente famoso, no solo por su exclusiva receta de piña colada, nos dice la joven dependiente gastronómica Jésica San Emeterio López:
“Además de la piña colada, ofrecemos todo un show, un espectáculo, con maracas, baile, canto… Una bienvenida, la cara, la imagen de Cuba, la verdadera Cuba.”
Pero no son artistas profesionales quienes animan el lugar, sino los propios dependientes gastronómicos, por iniciativa del barman Roberto Pérez Morales, quien acaba de recibir el sello 70 Aniversario de la Central de Trabajadores de Cuba, en reconocimiento a su dedicación y entusiasmo.
Jésica también mereció un homenaje, por ser ejemplo de los valores de honestidad, honradez, solidaridad, desinterés y humanismo que caracterizan a la mayoría de los trabajadores cubanos del turismo.
“Entregamos muchas pertenencias que se le quedan olvidadas a los clientes, entre ellas, un abrigo de una familia de turistas rusos, que tenía, en un gran bolsillo a la espalda, más de mil 700 euros, una cámara, un celular, tres pasaportes, otros documentos… Todo lo que ellos traían.
Una hora después de salir de aquí, ya casi llegando a La Habana, fue cuando se dieron cuenta, y regresaron más blancos todavía de lo que son ellos. Nosotros le devolvimos enseguida el abrigo… ¡Se quedaron como locos de alegría!
Ellos escribieron en el libro del cliente: ‘Son las personas más honradas que hemos conocido entre el cielo y la tierra. Cuba es un paraíso. Nunca habíamos visto un lugar con personas tan honradas como ustedes.’ Se tomaron fotos con nosotros.”
Jésica San Emeterio insiste en que no es un mérito suyo, sino de todo el colectivo de los trabajadores del parador El Peñón del Fraile, una parada indispensable para quien viaje entre La Habana y Varadero, y quiera disfrutar de una exquisita piña colada, servida con alegría y profesionalidad.
Y si olvida allí sus pertenencias, no se preocupe, que le serán devueltas íntegramente.

