Cuba estimula la recreación sana de acuerdo a un concepto que en los últimos años toma fuerza entre los más jóvenes y constituye el fundamento de quienes desean garantizar mejor calidad de vida, por la salud humana y medio ambiental.
Por eso, la temporada veraniega en el 2015 deberá responder a las interrogantes qué, cómo y dónde disfrutar de las opciones existentes hoy en la isla caribeña, a partir de las múltiples experiencias de etapas anteriores, planificadas y organizadas para satisfacer los gustos de la población.
Se trata no solo de asegurar la logística de una infraestructura diversa que incluye los centros recreativos y turísticos, el transporte, la alimentación y la salud en las playas, el campo y la ciudad, sino también de buscar alternativas para todos, a fin de aliviar las tensiones, relacionarse con alegría y evitar cualquier transgresión de lo legislado.
La responsabilidad recae en primera instancia en los gobiernos locales, instituciones, así como en las organizaciones políticas y de masas que de manera integral proyectan sus planes y los ejecutan en aras del disfrute de una mayoría.
Actualmente el esfuerzo incluye incrementar y mejorar los espacios para el baile, el baño en piscinas y playas; lectura y disertaciones especiales de personalidades de la cultura cubana e invitados foráneos; exhibiciones cinematográficas, de teatro y artes plásticas; campismos populares; hoteles y gastronomía especializada; programación de radio y televisión, entre otras ofertas.
Sin embargo, las buenas intenciones no bastan cuando las indisciplinas sociales persisten en romper la armonía de todo un engranaje que prevé asimismo la orientación por el peligro de los excesos, pues depende de la ciudadanía el esparcimiento alejado lo más posible de actitudes riesgosas que deterioren la conducta, imagen y ética de los vacacionistas.
El llamado de alerta está dado para ser prudentes; respetar a las autoridades; cumplir con las medidas de higiene y salud; reconocer las consecuencias nocivas del alcohol y el tabaco; asumir la responsabilidad dada a los adultos en el cuidado de los niños y adolescentes; observar las medidas pertinentes en la conducción de vehículos y evitar las distracciones de los peatones al atravesar la vía.
Igualmente, colaborar con el cuidado del entorno natural, de las instalaciones culturales, turísticas, de las áreas urbanas y medios de transporte confirma el cambio de mentalidad requerido para aspirar a un desarrollo progresivo y sustentable, en el que cada cubano tiene una cuota voluntaria que pagar para hacer realidad los sueños de un verano diferente en la isla grande del Caribe.


